Years and Years, familia Lyon

Years and years, el futuro más cercano

Years and years, miniserie de ciencia ficción británica, ha supuesto para mi, una muy grata sorpresa. Creada por Russell T. Davies (Doctor Who) para la BBC y HBO, la miniserie parte de la Inglaterra del presente y avanza durante 15 años mostrándonos cómo evoluciona la situación política, económica, tecnológica y social y su impacto en una familia de clase media.

La ciencia ficción, en general, versa sobre el futuro. Salvo por tranas versadas en universos paralelos o ideas similares, la ciencia ficción o nos traslada a un futuro más o menos distante, o nos muestra el impacto en el presente de un suceso sci-fi. El futuro puede ser más o menos próximo al presente, y el suceso sci-fi, originalmente tecnológico/científico, a partir de la new age, también incluyó acontecimientos políticos, sociales, climáticos…

Una línea recta desde 2019

Los dos grandes aciertos de Years and years es, en primer lugar, que nos muestra la evolución de nuestra sociedad, paso a paso. Partimos de 2019 y vemos como los problemas y conflictos que vivimos hoy en día siguen evolucionando. Puede que las cosas no pasen como nos está contando la serie, pero, es una perspectiva bastante realista.

Es perfectamente, y terroríficamente, posible. Porque la serie realmente no inventa nada, sólo tira una línea recta desde el presente hacia el futuro: inestabilidad económica, conflicto EEUU-China, cambio climático, refugiados, populismo, ruina de las clases medias…

Por ejemplo, la guerra comercial entre EEUU y China, incentivada por la continuidad de Trump, llevará al mundo al borde de una guerra nuclear entre ambos países. Los efectos económicos de la gran inestabilidad, nos traerá corralitos en el corazón de Europa. Estos «nuevos» problemas junto a los viejos y tradicionales —represión a minorías, refugiados, inseguridad…— potenciará el ascenso de políticos populistas en el Reino Unido, entre otros países. Lo que agravará aún más la situación.

Por otra parte, veremos el continuo desarrollo de las nuevas tecnologías. Además de golpear al trabajo de muchas profesiones hasta la fecha incuestionables, dará alas a movimientos como el transhumanismo, que a su vez traerá nuevas formas de engañar a los más vulnerables. Todo esto acompañado con el cambio climático, la extinción de determinados insectos, aves, los plátanos…

Los Lyons en Years and years

Pero la otra virtud de la serie es que los protagonistas no son héroes.

Es una familia de clase media, los Lyons. Es verdad que es una familia un tanto forzada, un microcosmos de las familias modernas. Son cuatro hermanos: un acomodado matrimonio interracial con dos hijas, una de ellas transhumanista (quiere convertirse en software), un funcionario homosexual enamorado de un refugiado, una activista de derechos humanos y una, más humilde económicamente, minusválida y madre soltera con un hijo chav y el otro transexual. ¡Y luego está la abuela!

Sobre los Lyons veremos los efectos de muchas tensiones que se están acumulando hoy en día en la sociedad. Sin embargo, la trascendencia de los sucesos, conato de guerra contra China incluida, no les impedirá seguir con sus vidas, con sus miserias cotidianas, celebraciones y problemas familiares.

Lejos de frivolizar con los temas tratados, esta perspectiva aporta realismo, porque, pase lo que pase en el futuro, la gente normal tratará siempre de seguir con sus vidas, luchando por adaptarse y sobrevivir… E incluso celebrando fiestas… Hasta que no puedan más.

El ascenso del populismo

Year and year, the four star party.

Uno de los objetivos mas obvios de la serie es alertar sobre el ascenso del «populismo». Lo pongo entre comillas porque dependiendo de a quién preguntes, te dará una definición u otra del populismo. Para unos es Trump, para otros Podemos, para otros Vox, para otros, todos estos fenómenos políticos…

Está claro que lo que hoy en día engloba ese termino es la expresión política de la crisis del parlamentarismo liberal. El hartazgo e incluso desesperación de la gente, el descrédito de las instituciones, la inestabilidad económica y política, el retroceso económico y la ausencia de cualquier confianza en el futuro… En unos sectores sociales se está expresando hacia la izquierda y en otros, hacia la derecha.

En la serie, todos estos ingredientes impulsan el ascenso de Vivienne Rook, una demagoga de manual.

Rook se aprovecha del amplio espacio que le conceden los medios de comunicación (es decir sus propietarios), para ganar un creciente apoyo electoral. Busca el voto bronca: con un discurso que rompe con cualquier diplomacia, critica la política tradicional y siembra votos entre la desesperación y el hartazgo. Eso sí, sin concretar su programa, sólo con frases grandilocuentes. Trata de mostrarse «nueva», «rompedora», «sin pelos en la lengua»… Su inevitable ascenso al gobierno marca un punto de inflexión en la trama, cuando se revela lo que ciertamente se intuye, que Rook es una ultrarreacionaria.

Desde luego, la analogía con los defensores del Brexit es total, una ruptura que la serie da por hecha, mostrándonos algunos de sus efectos. Como siempre, la ciencia ficción usa el futuro para criticar el presente. Years and years lo hace profusamente. Rook representa a todos los movimientos reaccionarios que tanto en Europa (Brexit, la Liga italiana, Vox) como en EEUU (Trump), se están alimentando de la crisis del sistema.

La política tradicional

Eso no significa que la serie apoye a la izquierda. Desde luego los creadores no son comunistas. En algunos momentos se intuye una cierta simpatía pasada hacia la socialdemocracia, como si los propios guionistas fueran ex-laboristas. Pero pesa más la crítica a la política tradicional, incapaz de solucionar los verdaderos problemas que sufre el pueblo.

La confusión ideológica que trajo en Occidente el ascenso y posterior caída de la URSS sigue teniendo un gran peso, sobre todo entre la intelectualidad progresista. Las políticas de partidos llamados «comunistas» tampoco ayudan. En la serie, por ejemplo, el PC de Rusia se presenta como un apoyo de Putin e instigador de la persecución a los homosexuales. Algo que en la actualidad es, en la práctica, cierto.

En un episodio descubriremos que en España hay un gobierno socialista, una maravilla en derechos civiles y apoyo a los refugiados —la imagen internacional transmitida por el gobierno de Zapatero—. Pero entonces es sustituido violentamente por un golpe de Estado de: ¡La extrema izquierda! Un grupo con un nombre que recuerda a Podemos, que, entre imagines de esteladas catalanas, ya en el poder imita al PC ruso y comienza a perseguir a emigrantes y homosexuales. ¡Madre mía!

Y al final, la revolución

No creo que un golpe de Estado de la «extrema izquierda» sea la perspectiva más probable para España. La tradición histórica, qué pesa mucho, más bien augura que ante un contexto de máxima polarización y crisis, las urnas darán el gobierno a socialistas y postcomunistas, y sus aliados republicanos y nacionalistas vascos y catalanes, y será la reacción la que se movilice para evitar cualquier cuestionamiento de su poder. En una situación extrema como en 1936, llegarán a recurrir al ejército.

¡No quiero decir que el actual gobierno sea derribado por los tanques! Pero si es cierto que el gobierno de Sánchez ha reproducido la división histórica que sigue existiendo entre «las dos Españas» en su versión más light.

Lo más interesante, en mi opinión, de Years and year es que, al final, —alerta Spoiler— después de denunciar extremismos de derechas y de izquierdas, y dejar claro que el futuro cercano será muy, muy negro… La única solución que puede ayudar a los guionistas a dar un final optimista a la serie es: una Revolución.

¡Exacto! Claro que no es una Revolución como la francesa o la rusa. No hay ni guillotinas ni banderas rojas. Pero es una revuelta popular capaz de hacer caer un gobierno fuertemente sostenido por los poderes fácticos. Una revolución dirigida por activistas y protagonizada por los más oprimidos. La serie no aborda los sucesos posteriores, pero es poco probable que ese pueblo en pie, en un contexto mundial de crisis, se límite, simplemente, a volver a escoger entre laboristas y tories. Volver al pasado es imposible.

El Estado del bienestar, un paréntesis

Una reflexión que hacen los protagonistas de la serie es si, el mundo que ellos vivieron en los años 80 y 90 fue una pausa, un paréntesis, dentro de la historia del capitalismo. Tuvieron 30 años de «felicidad», cuando las noticias eran aburridas. Realmente la realidad nunca es blanca o negra. En los 80 y 90 mucha gente vivió realmente mal. No dejó de haber guerras. Había refugiados, pobreza, degradación social, drogas…

Pero mucha gente, de «capas medias» descubrió a partir de 2008 lo que era realmente el capitalismo. Y la última «recuperación económica», que muchos economistas ponen en duda que pueda continuar con la guerra comercial entre EEUU y China, no ha logrado recuperar en EEUU y Europa la otrora poderosa clase media. Ciertamente, la «recuperación» se ha erigido sobre la degradación y la perdida de calidad de vida de los trabajadores y la concentración de la riqueza ha aumentado.

La democracia liberal, el parlamentarismo representativo, se sostiene sobre las capas medias. Sectores tradicionalmente ilustrados y/o con una cierta calidad de vida que pueden permitirse hacer sobremesas en restaurantes sofisticados donde planificar sus futuras vacaciones y debatir sobre lo mal que está el (resto del) mundo. Ha tenido tres períodos de florecimiento:

Funcionamiento cíclico

Las décadas previas a la primera guerra mundial, cuando Europa se beneficiaba de los réditos de la explotación colonial. Entre la segunda guerra mundial y la crisis del 73, por el miedo de EEUU a la URSS, la reconstrucción de Europa con la tecnología desarrollada en las guerras y el bajo precio de las materias primas. Y entre 1982 y 2008, con la política ultraliberal de Reagan y Thatcher, la caída de la URSS y la extensión de las nuevas tecnologías.

Durante esos años se desarrollaron en el mundo capitalista avanzado las llamadas clases medias, sectores sociales que se creen el centro de la sociedad, tienen ilusiones en el futuro, confianza en ellos mismos y en el sistema… y sostienen a la democracia. Las subsiguientes crisis destruían a parte de las capas medias y cambiaban el paradigma económico disfrutado en la época anterior. Como vemos hay un cierto funcionamiento cíclico del capitalismo.

En los últimos cinco años ha habido una cierta recuperación de la crisis de 2008. Pero no se ha recuperado la estabilidad social. Y el ascenso de la ultraderecha es un reflejo político evidente de esta situación. ¿Puede la tecnología dar pie a un nuevo período de ascenso y prosperidad? Podría, pero por lo que estamos viendo eso no está siendo así. Muchos analistas creen que estamos más cerca de un escenario similar al de los años 30 que a cualquier otro momento de la historia. En esa dirección puede que vemos en Europa gobiernos similares al de Rook. Y por qué no, movimientos políticos en sentido opuesto.

La tecnología

Otro aspecto interesante de la serie es el desarrollo de los transhumanistas. Una de las protagonistas quiere convertirse en software. Otras series como Black Mirror, abordan el impacto de la tecnología en la sociedad actual. Pero lo que muestra Years and Years es un desarrollo muy probable.

Hace poco leí un artículo de un hombre que se autoproclamaba ciborg y reivindicaba sus derechos como tal. Creo que es un término demasiado ochentero. Pero sin duda, la genética, la robótica y la Inteligencia artificial definirán a la humanidad en las próximas décadas, o lustros más bien. No es lo mismo su aplicación en un contexto de confianza e ilusión en el futuro de la humanidad, que en una época oscura y pesimista.

El escapismo, el deseo de evadirte de la realidad porque ésta no puede ofrecerte ninguna expectativa ni ilusión, no es nuevo, suele tener más fuerza tras la derrota de movimientos revolucionarios. Véase por ejemplo el impacto de la heroína en la juventud en los 80, tras la frustración de los movimientos sociales de los años 70.

Ciertamente, el escapismo tecnológico es una perspectiva trazada por el ciberpunk desde mediados de los 80. Y, la verdad es que, en una sociedad en descomposición, el que haya jóvenes que quieran abandonar sus cuerpos físicos será más que probable. Sobre todo si los avances digitales continúan su actual ritmo.

Optimismo o pesimismo

Como ya he señalado, es muy probable que la situación actual de crisis y polarización lleve a un enfrentamiento de revolución y contrarrevolución. EEUU apunta en esa dirección. Si el pueblo, en el proceso, resulta frustrado, el siguiente episodio muy probablemente esté protagonizado por el escapismo tecnológico del ciberpunk más oscuro.

Pero ¡seamos optimistas! Aunque a veces pueda parecerlo, creo que aún no hemos llegado a la batalla decisiva de esta guerra. Aún no nos han derrotado. En España, quizás una política muy descafeinada del gobierno Sánchez-Iglesias, acompañada de una situación económica mundial delicada, allane el camino a una derecha feroz. Pero estoy convencido de que este futuro gobierno sería contestado en la calle.

¿Y tú qué opinas de todo esto? ¿Has visto Years and Years? ¿Qué te pareció?


Years and years, carátula
Years and years, carátula

Ficha de la serie:

Years and years

  • Creador: Russell T Davies
  • Primera emisión: 14 de mayo de 2019
  • Canal original: BBC

Recibe nuestras novedades en tu email