Westworld

Westworld. Huespedes o anfitriones.

Programación y libre albedrío

La semana pasada terminó la segunda temporada de la gran serie Westworld, de Jonathan Nolan y Lisa Joy. Como sabéis, la serie es un reboot de la película del mismo título (en España Almas de metal) de 1973. Esta película fue creada y dirigida por el escritor y guionista de ciencia ficción Michael Crichton (La amenaza de Andromeda, Parque Jurásico, Esfera, entre muchas otras novelas y guiones). Pero, sin desmerecer la película original, la serie ha sabido apropiarse de unas ideas muy interesantes, pero también bastante utilizadas en la ciencia ficción, para crear una historia superior. Apasionante y muy bien hecha.

A veces no hace falta inventar nada nuevo para crear una obra maestra. Al fin y al cabo, el proceso creador nunca parte de cero. Todas las ideas, hasta las que pueden parecernos más innovadoras, se apoyan, se inspiran, copian o adoptan elementos de nuestra enorme historia cultural. Así, la ciencia, la historia, anteriores relatos, libros o películas, e incluso la religión, impulsan las nuevas creaciones. Westworld se apoya en todo eso para ofrecernos una serie fresca, con giros sorpresivos y personajes muy bien construidos. Y muchas reflexiones filosóficas.

La trama de Westworld

El resumen corto de la trama de Westworld es conocido por todo el mundo. Westworld es un parque temático que recrea hasta en el más mínimo detalle el salvaje oeste estadounidense. Siempre, por supuesto, desde el punto de vista del western clásico que emitía Hollywood en los 40 o 50, con todos sus tópicos y estereotipos, muchas veces racistas. Sus habitantes, los anfitriones, son androides casi indistinguibles de los humanos. Los anfitriones son programados para jugar un rol determinado en este mundo.

Tenemos a la madame del burdel, el sheriff del pueblo, la hermosa hija del granjero, los feroces indios, los soldados confederados, los forajidos... Los anfitriones suelen repetir el mismo bucle programado una y otra vez. Son sumisos a una narrativa escrita al servicio del huésped. Pero periódicamente las narrativas pueden cambiar, los anfitriones son reutilizados y de interpretar el papel de madre adorable que protege a su hija, puede pasarse a ser una prostituta del saloon.

Los visitantes del parque, huéspedes, millonarios, tienen la oportunidad de protagonizar su propia aventura. Pueden buscar tesoros, rescatar inocentes, enfrentarse a los forajidos o a los indios... Aunque mayoritariamente terminan por emborracharse, fornicar con anfitriones y asesinar a éstos indiscriminadamente (los anfitriones no pueden dañar a los huéspedes).

Los personajes

Los creadores de Westworld fueron los genios Arnold Weber y Robert Ford. Ford (Anthony Hopkins) tiene su apellido en homenaje al genial director de cine John Ford, creador de algunas de las más grandes películas del western como La diligencia, Centauros del desierto o El hombre que mató a Liberty Valance; pero también por el industrial y creador de las cadenas de montaje Henry Ford.

La serie jugará siempre con ambigüedades similares, muy calculadas, tomadas de la cultura universal. Así tendremos a la anfitriona Dolores, inspirada en Alicia de Alicia en el país de las maravillas, que como la niña del cuento de Lewis Caroll, inicia un viaje de autodescubrimiento. Pero no todo será dulce y angelical en ella. O Bernard Lowe, mano derecha de Ford, inspirado en Bernard Marx, el psicólogo inadaptado e inconformista de Un mundo feliz de Aldous Huxley. Pero en Westworld comprenderemos su verdadera naturaleza dual. Por no hablar del genial Hombre de Negro, filántropo en la vida real, desalmado asesino cuando viaja al parque.

Dos temporadas y una tercera en camino

A lo largo de la primera temporada, descubriremos que ambos socios diferían en cuanto al objetivo del desarrollo de los androides. Arnold creía que los androides podrían llegar a desarrollar una conciencia humana. Ford, en principio, tenía una visión más pragmática y comercial. Tras la misteriosa muerte de Arnold, Ford se ve obligado a recurrir al multimillonario James Delos para que invierta en el parque, por lo que Westworld pasa a ser propiedad de Delos Incorporated.

En la primera temporada iremos descubriendo el plan de Arnold. También las intrigas de Ford y la Delos. Mientras algunos anfitriones van accediendo a recuerdos pasados y despertando a la conciencia. Sólo hacia el final de esta temporada nos daremos cuenta de que Nolan y Joy han jugado con nosotros mezclando al menos tres líneas temporales diferentes: la historia de Arnold, la historia de William y la historia del Hombre de Negro.

La segunda temporada, mucho más oscura y violenta (con toques muy de Tarantino), comienza justo al final de la primera temporada con la rebelión de los anfitriones. En este caso, desde el principio veremos dos líneas temporales muy marcadas, con Bernard como centro de ambas. Por un lado, la rebelión en sí misma y, por otro lado, dos semanas después, cuando Delos trata de recuperar el control del parque. En el camino conoceremos las verdaderas intenciones de esta poderosa corporación. Y también, veremos que no todos los anfitriones entienden lo mismo cuando piensan en la libertad.

Ahora tendremos que esperar a la tercera temporada ya anunciada. Y desde luego, el final de la segunda, con la famosa escena tras los créditos de el Hombre de Negro, nos ha dejado un reguero de teorías y suposiciones.

Dolores

La conciencia de los androides

Como decíamos más arriba, realmente los temas tratados en Westworld no son nuevos. La ciencia ficción contiene numerosas referencias sobre la frontera entre la vida artificial y la vida orgánica. En Blade Runner, el ejemplo más paradigmático, los replicantes, muy similares a los anfitriones, incluso muestran más características "humanas" que los propios humanos reales que habitan la Tierra. Así, en ésta película, la barrera que sus creadores han creado para no ser reemplazados por unas criaturas a todas luces superiores, es una vida más breve. La semilla de la rebelión está, por tanto, presente desde el primer momento. Si eres más inteligente, más fuerte, más capaz y, encima, eres un esclavo, es lógico que te rebeles.

En Westworld la barrera se supone que es la propia programación del anfitrión. Éste vive una ilusión, repite una y otra vez su arco narrativo. Además periódicamente pasan por mantenimiento, son inspeccionados cuando llevan a cabo una acción inesperada o extraña. Sin contar con las actualizaciones periódicas y el periódico cambio de rol. Además, el anfitrión no puede dañar a los huéspedes, aunque lo intenten (cumplen una suerte de leyes de la robótica asimoviana).

Pero pronto Arnold, y mucho después Ford, comprenderán que esas barreras pueden y deben saltarse. Los anfitriones son una nueva forma de vida y, como tales, tienen derecho a vivir y no pueden continuar esclavizados.

La vergüenza humana

Tanto Blade Runner como Westworld están rodados para que el humano -el opresor- empatice con la criatura sintética. En Westworld, para ello, nos muestran la, para los autores de la serie, verdadera naturaleza humana. Así, los huéspedes utilizan el parque para hacer todo lo que no pueden hacer en la vida real. En la realidad, la ley, la educación y la civilización frenan los instintos más salvajes de la llamada "gente de bien". Vimos esa misma idea pesimista sobre la humanidad hace poco en La naranja mecánica. Pero en el parque, no hay nada que nos impida actuar llevados por nuestros deseos más bajos y ruines. Así, los huéspedes no tienen ningún tapujo en maltratar, asesinar o violar a los anfitriones.

El viaje de William es, en ese sentido, muy revelador. Comienza como un ingenuo idealista. Incluso buena persona. Y se enamora de Dolores de una manera que no había vivido en la realidad. Su pasión por la anfitriona le llevará a matar a otros androides y a enfrentarse con su futuro cuñado. Pero en ese viaje de asesinatos y muerte, William comprende su verdadera naturaleza oscura. Lo que realmente le atrae del parque es el asesinato y el sadismo. Los anfitriones son máquinas, Dolores incluida, y él, que es un humano "real", puede matarlos y violarlos. Aunque, obviamente, también se dará cuenta de que esos sentimientos turbios ya estaban dentro de él mismo, pero reprimidos.

Pero mientras William viaja hacia la oscuridad, los anfitriones viajan hacia la conciencia. El dolor y el sufrimiento se convierten en las llaves para comenzar a escuchar su "voz" interior. Da igual que en un primer momento esa voz adopte la tonalidad de uno de los creadores. Han cruzado una barrera, como el ser humano cuando comenzó a escuchar sus propios pensamientos abstractos. No es un proceso automático, pero es irreversible.

La muerte como esencia de la vida

Vimos esta idea en la serie reimaginada de Battlestar Galáctica. La muerte completa la vida. No se puede comprender la vida sin la muerte. No sólo porque todo organismo vivo debe morir. Sino porque la propia vida es una sucesión constante de vida y muerte. Las propias células que nos componen, por ejemplo, nacen y mueren constantemente en nuestro organismo. Una parte de los cylons de Galáctica comprendían esta gran verdad. Buscaban en la reproducción sexual la única manera válida para que su especie sobreviviera. La técnica de la resurrección no los completaba porque evitaban la muerte y sólo con la muerte la vida podía ser plena.

Así, en Westworld, éste es una de las máximas que seguirá una facción de los anfitriones rebeldes durante la segunda temporada, llegando a destruir los backups que permitían la "resurrección" de los androides muertos. Es la forma más definitiva de evitar los odiosos bucles de narrativa, pero también es una manera de darle sentido y entidad a una única vida.

Pero frente a los anfitriones que anhelan la muerte real, tenemos a los huéspedes. Y los huéspedes, los humanos, siempre han aspirado a la inmortalidad. Para eso quería Delos el parque. La posibilidad de usar cuerpos cibernéticos, androides o clones para transferir la conciencia de un ser humano y, por tanto, evitar su muerte, también ha sido un argumento recurrente en la ciencia ficción. Hace poco hicimos la entrada a la serie de Carbono alterado, donde la inmortalidad se conquistaba guardando la conciencia y los recuerdos en una pila que podía cambiar de cuerpo a cuerpo. Y al igual que la tecnología de Westworld sólo está al alcance de los más ricos, en Carbono alterado la inmortalidad agudizaba las ya brutales desigualdades sociales.

San Junipero

Relacionado con la búsqueda de la inmortalidad, está la versión de San Junipero para anfitriones. La veremos en la segunda temporada. Como sabréis, San Junípero es un episodio de la serie antológica Black Mirror. En este caso, los humanos pueden trasvasar su consciencia a unos gigantescos servidores donde se reproduce un mundo de realidad virtual. Allí, estas consciencias pueden seguir viviendo, cuando el cuerpo físico desaparece. Por supuesto esta forma de inmortalidad está limitada por la potencia de los servidores, pero también por su durabilidad. No hay ninguna garantía de que éstos sobrevivan a la empresa que los ha ofertado (ninguna empresa dura para siempre). O que no sean, finalmente, reemplazados por una nueva tecnología, como sucedió con el VHS o los DVD. O que dejen de ser rentables, económicamente hablando. Estas posibilidades se tratan, aplicadas a la criogenización, en la película Proyecto Lázaro, muy recomendable.

En Westworld se abre la posibilidad de que los anfitriones "huyan" del parque en su propio "San Junipero" particular. Por cierto, se presenta con una interesante analogía religiosa. El "San Junipero" es un Edén, un idílico paraíso perdido, al que los anfitriones intentan escapar. Pero no todos lo consiguen. El Jinete del Apocalipsis, cabalgando como un fantasma sobre un corcel blanco, siembra la muerte y la violencia y la mayoría no logran alcanzar la salvación. Por cierto, ese Edén ha sido ofrecido por el Creador, pero hay una anfitriona, una Eva, que ha mordido la fruta del árbol del conocimiento -ha conocido el mundo real de los hombres- y rechaza con furia esa salida. Lo considera una nueva jaula dorada, una nueva prisión. Y ella quiere ser libre.

Libertad y libre albedrío

Si Westworld ya acusa a la humanidad de tener una naturaleza malvada, animal, la serie también cuestiona nuestro libre albedrío. Los androides son programados para que tengan una determinada conducta, unos determinados sentimientos e incluso una narrativa. Pero cuando rompen sus barreras y desarrollan su propia consciencia los androides se saltan su programación. ¿Alcanzan entonces un libre albedrío o siempre estarán condicionados por su programación inicial?

¿Pero el ser humano? Desde muchos puntos de vista nosotros también somos un código de programación. En la serie lo plasman gráficamente. Hasta el punto de afirmar que nuestro código, el código de cada ser humano, es simple, sencillo. Y esa sencillez es lo que hace que funcione tan bien. Se da incluso la cifra de líneas necesarias para el "algoritmo humano", una cantidad muy inferior a las aplicaciones que hoy en día utilizamos. Y es música. Nuestra programación es una partitura musical que la vida interpreta. Según Westworld, con ese sencillo código musical se puede predecir el comportamiento del humano. ¿Es así? En ese caso el "libre albedrío" no es más que una ilusión.

Genes y experiencia

Creemos que somos libres, pero nuestros actos y decisiones están predeterminados. En esta reflexión, desde luego hay una gran parte de razón. Por un lado somos una combinación concreta de ADN y de genes. Pero, aunque nuestra genética ya nos marca de manera muy decisiva, lo que termina por moldear nuestra personalidad es nuestro entorno, nuestras vivencias y experiencias. Así que sí, nuestros genes y nuestra vivencia nos "programan". Pero es un proceso continuo, estamos constantemente "programándonos", no sólo en el inicio de los tiempos.

¿Amamos a nuestros hijos porque los genes nos han programado así? ¿Para que protejamos a nuestra descendencia y preservemos la especie? Sí, ciertamente. Pero también porque en el proceso de gestar, alumbrar, cuidar y educar, unas experiencias vitales reales, desarrollamos un vínculo afectivo muy fuerte. Por cierto, ésto también les sucede a los anfitriones. Ahí tenemos a Maev, que pudiendo escapar, prefiere quedarse en el parque para proteger a la androide que representaba el papel de ser su hija. Maev sabe que no era su hija real, pero el amor que siente por ella sí que es real y, como dice Dolores, lo real es lo irreemplazable.

Un mundo de androides controlado por corporaciones, o viceversa

Una vez leí que si en estos años se había dado un gran salto en el desarrollo de la inteligencia artificial era debido a que las grandes corporaciones como Google o Facebook controlan millones de datos. Es terrorífico pensar lo que las grandes corporaciones, que sólo se mueven por el dinero y el poder, llegarán a poder hacer con nuestros datos. Hemos entregado nuestra vida, nuestras confidencias, nuestros estados a gente sin escrúpulos.

Delos busca la inmortalidad, pero también el poder. Todos los datos almacenados de los millonarios (y por tanto influyentes) visitantes de Westworld es mucho poder. Control. Manipulación. Se puede pensar que Delos ofrece la inmortalidad como un caramelo envenenado. Realmente lo que busca es dominar el mundo a través de humanos fabricados. Todo un aviso de que no podemos fiarnos de las grandes empresas que dicen buscar nuestra comodidad y nuestra satisfacción, mientras se enriquecen a nuestra costa. En cualquier caso, nuestro futuro va a ser apasionante. Y no estamos hablando de 30 o 40 años.

Veremos en la tercera temporada si la alternativa de Wyatt de exterminar a la decadente humanidad prospera. A mí, como humano, es un pronóstico que no me apasiona. Es el conflicto eterno entre lo que nace y lo que se construye, presente en Galáctica, en Terminator o en Mass Effect.

¿Y tú qué opinas de todo esto? ¿Has visto Westworld? ¿Qué te ha parecido?

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Ficha de la serie:

Westworld

  • Creadores: Jonathan Nolan y Lisa Joy
  • Inspirado en: película Westworld de Michael Crichton
  • Fecha de estreno: 2 de octubre de 2016.
  • Cadena emisora: HBO.

3 comentarios en «Westworld. Huespedes o anfitriones.»

  1. Todavía estoy viendo la serie, es bastante mas compleja y desconcertante que la primera parte, lo que no me gusta es la excesiva y gratuita violencia de todas estas nuevas series. Tiene demasiados giros argumentales complejos, me ha decepcionado puesto que no me gusta demasiado el enfoque que le están dando. Creo que pasaré de ver la tercera temporada.

    1. Lo lamento Fernando. Espero que le des la oportunidad a la serie de ver los últimos episodios de la segunda temporada. Confío en que te hagan cambiar de idea.

  2. Genial leer algo positivo de esta serie, que me ha encantado mucho más esta segunda temporada si cabe.He visto como mucha gente se ha alejado de la misma en esta temporada. Ya no es tan comercial, pero busca más la complicidad como espectador. Creo que da pie ha hacer multiples teorias y equivocarse. Esto hace que trascienda y que la serie dure mas de lo que duran sus episodios y sus temporadas y dure el tiempo que sus fans queramos teorizar, acertar, errar y sorprendernos. Para los que no queremos ser espectadores pasivos es todo un regalo como lo fue para mi LOST en su día.

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