Stargate la puerta de las estrellas

Stargate y las piramides

Dicen las malas lenguas que Stargate nació como el plagio de una idea de un profesor de instituto estadounidense llamado Omar Zuhdi. Este profesor escribió en 1984 un guion titulado Egyptscape que no llegó a convertirse en película. El director Roland Emmerich y el guionista Dean Devlin (que repetirían tandem con Independence Day) se harían, supuestamente, con una copia del texto de Zuhdi e iniciarían una de las más famosos franquicias de la ciencia ficción. Ellos, no obstante, dicen que Stargate nació como la fusión de dos ideas diferentes que cada uno de ellos tenían.

El asunto no llegó al tribunal porque Emmerich y Devlin llegarían a un acuerdo con Zuhdi. Sin embargo, la idea original de Stargate, el origen extraterrestre de la civilización egipcia, no era un creación original ni de Hollywood ni del profesor plagiado. Desde mediados de los cincuenta del siglo pasado proliferaron numerosos escritores que veían en las pirámides egipcias (y no sólo) una contundente prueba de la existencia de extraterrestres. Pero antes de analizar esta suposición tan extendida y que yo no puedo compartir, quiero escribir sobre Stargate. Porque, desde luego, como saga de ciencia ficción, es un clásico que merece volver a verse, y no sólo la película, sino sobre todo la magnifica serie SG-1 y también sus secuelas, Atlantis y Universe.

Stargate, la película

Stargate se nutre de varios elementos. Para empezar la siempre presente fascinación por el Antiguo Egipto y sus mágicos misterios. Fascinación que yo comparto. También la nostalgia de la arqueología mágica de Indiana Jones. Y, por supuesto, el creciente éxito de Expediente X al calor de un creciente interés hacia los alienígenas en los años 90. Todo esto impulsaría un proyecto cinematográfico en 1994 cuya idea original era, sin duda, muy interesante y atractiva. Emmerich y Devlin querían iniciar una trilogía. Sin embargo, se embarcaron en la palomitera Independence Day y se alejaron del proyecto.

Desde luego, Stargate no es una mala película y recomiendo su visionado. Es entretenida y visualmente muy atractiva. Quizá reproduce demasiados clichés: El historiador rata de biblioteca, el duro militar de alma torturada, los militares occidentales salvadores de civilizaciones primitivas, el buen salvaje capaz de ablandar el más pétreo corazón…

Como ya sabrán, el Stargate es una antigua tecnología alienígena desenterrada en Egipto a finales de los años 20. Se trata de un gran disco de un metal desconocido, con forma de donut, rodeado por extrañas inscripciones. Tendrán que pasar setenta años para que el ejercito de EEUU logrará activar esta tecnología. Será gracias al erudito Dr. Daniel Jackson, lingüista, historiador y arqueólogo. Jackson se ha alejado de la ortodoxia arqueológica y defiende que la civilización egipcia es mucho más antigua y misteriosa de lo que se cree. Investigando el Stargate descubrirá que en realidad es un portal para viajar a otro planeta mediante la creación de un agujero de gusano.

Una expedición dirigida por el coronel O’Neill, en la que participa el propio Jackson, cruzará el Stargate para llegar a ese otro planeta. Un mundo desértico poblado por descendientes de los antiguos egipcios que siguen viviendo tal y como hacían sus ancestros cinco mil años atrás. En la serie lo llamarán Abydos. O’Neill tendrá que luchar contra el malvado Ra. Ra es un alienígena que parasita cuerpos humanos y que se hace pasar por ser un dios, manteniendo a la población de Abydos en la más salvaje opresión.

Stargate, SG-1

Tres años después del estreno de la película, abandonado el proyecto de trilogía, Brad Wright y Jonathan Glassner (The Outpost) retomaron la idea de Stargate con la serie Stargate SG-1. Nuevos actores encarnando a los viejos protagonistas, aunque con sus propios toques. Por ejemplo, un socarrón MacGyver —Richard Dean Anderson—, sustituye al estreñido Kart Russel, entre otros cambios.

La acción se inicia un año después de los eventos narrados en la película. Un inesperado ataque a través del Stargate revela que Abydos no era el único destino posible de la puerta de las estrellas. Y peor aún, la humanidad sigue en peligro. No nos hemos librado del riesgo de una invasión alienígena.

En SG-1 tendremos un enfoque menos macho-blanco-centrista que la película. En el elenco se incluye una protagonista femenina: la militar y brillante científica, capitana Carter que jugará un papel central. También tendremos un protagonista afroamericano: Teal’c, antiguo comandante del principal antagonista de la serie, Apofis, que desertará para ayudar a los terrestres.

También veremos algo menos de apología del colonialismo occidental, una idea un tanto reaccionaria presente en la película. Aún tendremos episodios donde los soldados estadounidenses prestan una ayuda providencial y mesiánica a indefensos pueblos «atrasados». Pero en la mayoría de las entregas se demostrará que los «atrasados» somos precisamente nosotros, introduciendo un importante ejercicio de humildad cósmica.

La era Clinton

En todo caso, no es casualidad que las Fuerzas Aéreas Estadounidenses colaboraran estrechamente con la serie. Incluso con cameos de algunos de sus generales. SG-1 de cierta manera blanquea la imagen de esta rama del ejército de EEUU, incluso contraponiéndola con otras agencias más turbias. Desde luego, en la trama se presentan debates muy interesantes. Sobre si el fin justifica los medios, el uso de las armas de destrucción masiva o de la violencia en general, las diferencias culturales, la injerencia tecnológica… Eso sí, todo desde una perspectiva muy «era Clinton». EEUU se quería presentar como garante de la democracia en el mundo. Había caído el Muro, los años 90 eran prósperos y optimistas y el 11-S y las guerras en Afganistán e Iraq eran inimaginables.

Así, nuestros protagonistas se dejan guiar por firmes principios éticos, lo que en numerosas ocasiones provoca fricciones con otras ramas del ejército o incluso con los políticos. Temas tan candentes hoy como la ayuda humanitaria y los refugiados, o la comprensión de las diferencias culturales, la justificación de la lucha contra la opresión… están muy presentes en la serie. Siempre dando valor a la especie humana, pero encuadrándola en un Universo donde no somos más que otra especie más, con mucho potencial, pero aún primitiva. Hay episodios que son verdaderas joyas y de los que en el futuro dedicaremos entradas en Thalassa.

La serie continuaría durante diez temporadas y dos largometrajes y tendrá dos spin off, la aclamada Stargate Atlantis y la más oscura y diferente Stargate Universe de las que hablaremos en otra ocasión.

¿Un origen alienígena?

Y ahora pasamos a la polémica.

La tesis de Stargate, tanto de la película como de la serie, es que nuestra civilización comenzó gracias a la llegada de una civilización alienígena tecnológicamente más avanzada. En la serie llegan a ponerle nombre, los goa’uld. Nos explicarán que no son otra cosa que parásitos que se apropiaron de la tecnología de otras civilizaciones anteriores aún más avanzadas. Al parecer, de haberse desarrollado la trilogía, las películas ya habrían desarrollado una idea que será el hilo conductor de la serie. Igual que la mitología y la cultura egipcia era un reflejo de este pasado de dominio de los goa’uld, las demás mitologías y culturas antiguas (micénica, griega, sumeria… incluso la china o la maya) estarían también conectadas a esta primitiva invasión extraterrestre.

La serie así explica las semejanzas que aparentemente existen entre distintas civilizaciones. Por ejemplo, el clásico parecido razonable entre las pirámides egipcias y mayas. Ignatius Donnelly ya se habían empleado esta semejanza como «prueba» de la existencia de la Atlántida en 1882. En Stargate, las pirámides sería la plataforma de aterrizaje de las gigantescas naves espaciales extraterrestres. Esta pseudo-teoría también explicaría la opresión y tiranía de estos primeros antiguos Imperios humanos. Los faraones y otros gobernantes «divinos» se limitarían a reproducir el sistema de opresión y dominación que habían empleado previamente los goa’uld.

La excepción sería el pueblo vikingo. Su mitología, idealizada en la serie como una mitología que alaba la libertad individual frente al servilismo y la obediencia de las otras religiones antiguas, procedería de otra especie alienígena. Los «argardianos», civilización enfrentada a los goa’uld y que finalmente se aliarán con los humanos.

Recreación del planeta Abydos en la película Stargate
Recreación del planeta Abydos en la película de Stargate

La evolución de Egipto

Si algo demuestra la historia de la humanidad es que nuestra especie es capaz de lo mejor y de lo peor. Sin necesidad de una inspiradora invasión alienígena. Componemos las más hermosas sinfonías a la vez que construimos campos de concentración. Desarrollamos vacunas innovadoras, mientras millones de personas se mueren de hambre. Creo que la humanidad siempre ha sido así: capaz de lo mejor y de lo peor. Y la civilización egipcia es una brillante demostración.

La época de la famosa Cleopatra está temporalmente situada más cerca de nuestra época que de la época de los egipcios que construyeron las pirámides. Así de extensa fue la civilización egipcia: casi 3.000 años de historia. Y de evolución, porque aunque superficialmente podamos creer que la cultura del antiguo Egipto fue, básicamente la misma, lo cierto es que sufrió numerosos cambios a lo largo de su milenaria historia. Lo cierto es que es una historia viva y cambiante. Se suceden períodos de gran esplendor con momentos de crisis y división. Feroz imperialismo conquistador que se alterna con el dominio extranjero. Revoluciones, revueltas palaciegas, incluso el primer testimonio escrito de una huelga… ¡Apasionante!

La mitología egipcia encierra esos cambios históricos que fueron moldeando las creencias religiosas del pueblo egipcio. Por ejemplo, el mítico enfrentamiento entre los dioses Horus y Seth podrían reflejar un enfrentamiento civil entre el Alto y Bajo Egipto, las dos partes que históricamente componían el país, ocurrido durante la II Dinastía. El faraón Peribsen, probablemente procedente del Bajo Egipto (el Delta) en su titulatura no usaría el tradicional Nombre de Horus, sino un Nombre de Seth. Fue el único que lo hizo. Siglos después, Seth era un dios malvado. Y, sin embargo, durante la época de los Ramesidas, Seth volvió a ser un dios benefactor, hasta el punto de que dos importantes faraones tenían de nombre de nacimiento Seti. Posteriormente Seth volvería a ser un dios maldito.

Más ejemplos. Dioses

Otro ejemplo lo tenemos con Apofis, el dios del mal por antonomasia. Antagonista principal en la serie de Stargate. Sin embargo, Apofis era el nombre de dos faraones hicsos. Los hicsos fueron un pueblo procedente de Palestina que invadió Egipto y que gobernaron al menos el norte del país durante el Segundo Período Intermedio. Probablemente cuando los gobernantes del naciente Imperio Nuevo derrotaron a los faraones hicsos, demonizaron todo su legado.

El propio Ra también tiene su historia. La predominancia de uno u otro Dios guardaba una estrecha relación con el dominio del faraón o de la casta de sacerdotes de una región u otra. Así, la preponderancia de Ra se sitúa sobre todo en el Antiguo Imperio, durante las Dinastías III y IV (ésta última es la constructora de pirámides). Justo coincidiendo con la hegemonía religiosa de los sacerdotes de Heliópolis. Ra relegaría a Horus a un lugar menor. Después, durante las dinastías V y VI que marcan la decadencia de ésta época, los faraones dejaron de ser el propio Ra encarnado. Pasarán a ser un simple Hijo de Ra. En paralelo, los sacerdotes aumentaban su poder e influencia.

Posteriormente con el ascenso de Tebas, será Amón, originalmente un dios menor local, el que jugaría un papel predominante, llegando a ser identificado con el propio Ra. La lucha del faraón contra el creciente poder del sacerdocio de Amón marcará el devenir del Imperio Nuevo. Habrá dos importantes puntos de inflexión. Por un lado, la revolución religiosa de Akenaton, parece que muy motivada por los intentos del rey de limitar el poder de los sacerdotes, volviendo a un culto solar casi monoteísta. Y, por el otro y finalmente, el dominio absoluto del Sumo sacerdote de Amón-Ra sobre los faraones y el inicio del Tercer Período Intermedio.

Y pirámides

Las pirámides también tiene su historia. Hubo Antiguo Egipto antes de las pirámides. Éstas se construyeron como ya hemos comentamos durante la Dinastía IV, la más poderosa del Imperio Antiguo. Pero la propia construcción de pirámides tiene su propia evolución. Antes de las grandes pirámides de Guiza hay construcciones anteriores que marcan un camino claro de desarrollo técnico. Así, los túmulos funerarios serán sucedidos por mastabas. Y ya durante la III Dinastía y el ascenso del culto de Ra, tenemos la pirámide escalonada de Zoser y la falsa pirámide y la pirámide romboidal, ambas de Sereferu. Todas estas construcciones iban preparando el camino hacia las famosas pirámides. Sin ellas Keops, Kefren y Micerino no hubieran podido alzar esas maravillas que no han dejado de asombrar a la humanidad desde su construcción.

El que hoy no sepamos exactamente cómo se construyeron no significa que tuvieran que ser construidas por alienígenas. No será el primer conocimiento antiguo que se pierda en la propia historia. Los trastornos que su construcción provocó en la sociedad egipcia son las mejores pruebas de su «humanidad». El Imperio Antiguo no pudo sobrevivir a sus constructores. Las tres grandes pirámides dejaron exhausto a Egipto y la V y VI Dinastía no pudieron ni emular estas pirámides, ni recuperar la antigua gloria. Parece que el Primer Período Intermedio, un período de fragmentación política y decadencia cultural, fue la respuesta de la historia a los excesos del Imperio Antiguo con unas construcciones que iban más allá de lo que la sociedad de la época podía soportar.

Así, las pirámides del Imperio Medio serán una caricatura de las grandes pirámides del Imperio Antiguo. A la par, el culto de Ra va siendo absorbido por Amón debido al predominio de Tebas. Hasta el punto de que ningún faraón del poderoso Imperio Nuevo tratará de emular a sus lejanos ancestros construyendo ninguna nueva pirámide, ni siquiera Akenaton, pese a su monoteísmo solar. Es posible que para ese entonces, la técnica necesaria para la construcción de pirámides ya se hubiera perdido.

Las bases para la opresión —y las similitudes— en la Antigüedad

¿Egipto o los imperios de Mesopotamia eran tiranías como legado alienígena? Lamentablemente no es así. La humanidad ha dado muchos ejemplos de cómo es capaz de establecer monstruosas tiranías, sin injerencia alienígena. ¿Por qué no en Egipto? Incluso en aquellos remotos tiempos, hasta cierto punto, estas sociedades «necesitaban» de esa tiranía.

Me explico. Egipcios y sumerios eran antiguos pueblos tribales que, al asentarse en el Nilo y en el Éufrates y Tigris, respectivamente, especializaron su modo de producción en una agricultura completamente dependiente de estos ríos. Esta especialización les proporcionó grandes beneficios económicos y culturales. Pero también tuvo graves consecuencias. La construcción y mantenimiento de los canales de riego. De silos y graneros donde conservar y distribuir el excedente de grano. La defensa contra enemigos externos deseosos de robar las riquezas. La mediación entre las disputas internas… Para desempeñar estas tareas la tribu necesitaba una división del trabajo, un poder cada vez más centralizado, un ejército… Es decir, un Estado. Y de existir, a que sus titulares se aprovecharan de su posición sólo hay un paso.

En cuanto a las similitudes entre distintas culturas alejadas… Todos somos humanos. Con las mismas necesidades e inquietudes, temores, deseos… En un grado de desarrollo social y tecnológico similar, ante inclemencias naturales similares, con problemas y retos parecidos… Es lógico que muchas de las respuestas a estas situaciones fueran similares. Al fin y al cabo, como demuestra cualquier estudio estadístico sobre la conducta humana, no somos tan diferentes unos de otros.

Reivindicar a la humanidad

Cuando en el pasado los humanos no comprendíamos un acontecimiento natural, lo achacábamos a dioses o a espíritus. Hoy en día, una parte de la humanidad lo achaca a OVNIS. Puede o no que exista vida alienígena inteligente. Yo, por ejemplo, creo que sí que puede existir, otra cosa es que podamos coincidir con ellos en el espacio y en el tiempo. Pero otorgar obras humanas a civilizaciones extraterrestres es minusvalorar a la humanidad. La explicación más sencilla suele ser la correcta y, en el caso de las pirámides, lo más sencillo es que lo construyeran humanos con una tecnología olvidada y a un coste demoledor. Así el recuerdo de Keops y sus sucesores quedó grabado en la historia del Antiguo Egipto como sinónimo de tiranía y opresión.

La humanidad es capaz de gestas increíbles. Gestas, que a ojos de la mayoría de los mortales, se podrían considerar obras divinas o cuasi divinas. No sólo las pirámides. No sólo increíbles construcciones de la Antigüedad que aún hoy sorprenden a arquitectos contemporáneos. Hay muchos ejemplos, desde Stonehenge hasta la Gran Muralla china. Pensemos en los exploradores de la Edad Moderna capaces de enfrentarse a los océanos desconocidos, a desiertos de hielo o de arena o a junglas impracticables. O en el frágil Apolo llegando a la Luna. Recordemos también las proezas físicas de los mejores atletas. Las proezas culturales de los mejores pintores, escultores o escritores. O las hazañas intelectuales de los mejores científicos y genios…

Volviendo a Stargate

En Stargate, una humanidad aún primitiva fue capaz de derrotar y expulsar a los goa’uld, muy tecnológicamente superiores. Se rebelaron, los derrotaron y enterraron la puerta de las estrellas para que los tiranos no regresaran. Milenios después, O’Neill y los suyos volverán a defender la Tierra contra enemigos también más avanzados. El ansia de libertad y justicia, la camaradería y el arrojo de la humanidad, personificado en el equipo SG-1, han sido, sin duda, motores muy importantes del desarrollo de la humanidad. Aunque, por desgracia, no fueron los únicos. Esperemos que nos sirvan precisamente para enfrentarnos a los verdaderos tiranos que dominan actualmente el mundo. Lejos de ser extraterrestres, son más bien los genuinos descendientes de aquellos faraones que dominaban a las masas egipcias, manteniéndolas en la ignorancia y la miseria. Quizá no se proclaman dioses, pero sí que construyen sus pirámides.

¿Y tú que opinas de todo esto? ¿Has visto Stargate? ¿Qué te pareció?


carátula de Stargate

Ficha de la película y la serie:

Stargate

  • Director: Roland Emmerich
  • Guionistas: Roland Emmerich y Dean Devlin
  • Estreno: 1994.
  • Productoras: Carolco Pictures, Centropolis Entertainment, Metro-Goldwyn-Mayer, Canal+ y StudioCanal
  • Premios (entre otros):
    • Premio Saturn de 1994 a la mejor película de ciencia ficción.

Stargate SG-1

  • Creador: Brad Wright y Jonathan Glassner
  • Fechas de emisión: 1997 – 2007.
  • Canal original: Showtime (Temporadas 1-5) y Sci Fi (Temporadas 6-10).
  • Premios (entre otros):
    • Premio Saturn a mejor serie de TV en 1997, 2003 y 2004.
    • Amanda Tapping gana el Premio Saturn a mejor actriz de reparto en 1999 y 2004
    • Richard Dean Anderson gana el Premio Saturn a mejor actor de TV en 1998.

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Un comentario en «Stargate y las piramides»

  1. Yo soy de la opinión de que la serie (en realidad las series) son superiores (al menos en guión e historias) a la película. Stargate es lo que es gracias a las series posteriores, la película no hubiera dejado de ser otro taquillazo más de Emmerich. Pero las series ya son harina de otro cantar, a pesar de lo maniqueo de sus argumentos, esos buenos tan buenos, esos malos casi de opereta, esos deux ex machina que salvan el día…a pesar de todo, sigue siendo una serie muy agradable de ver, una serie coétanea a Babylon 5 pero que tenía un argumento muy diferente a esta.
    Respecto a los faraones y el (supuesto) despotismo de su gobierno, bueno, el ser humano moderno no está para dar muchas lecciones, y menos tras el siglo XX, siglo en el que hemos tenido déspotas mucho más opresivos, crueles y destructores que cualquier faraón o rey del mundo antiguo, medieval o moderno…basta recordar la Alemania de Hitler o la URSS de Stalin (y tenemos miles de ejemplos más por todo el planeta) para ver que la tiranía no está tan lejos del moderno humano de mentalidad científica y ultratecnificada.

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