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Person of Interest: ¡Te están vigilando!

Con esa paranoica advertencia arrancaba Person of Interest, en mi opinión una de las mejores series de ciencia ficción de este milenio. Creada por Jonathan Nolan en 2011, logró estar en antena durante cinco temporadas. En su openning, el genial Harold Finch, ingeniero de software y multimillonario, nos daba una breve explicación sobre su creación, La Máquina y sobre su misión para salvar de la muerte violenta a las personas consideradas por el gobierno como irrelevantes:

¡Te están vigilando! El gobierno tiene un sistema secreto, una máquina, que te espía todos los días, a todas horas. Lo sé porque la cree yo. Diseñé La Máquina para detectar actos de terrorismo, pero lo ve todo: Crímenes violentos que implican a gente ordinaria. Gente como tú. Crímenes que el gobierno considera irrelevantes.

Harold Finch en el openning de Person of Interest

La evolución de Person of Interest

Efectivamente: Tras los atentados del 11-S, Harold Finch creó La Máquina. Un proyecto secreto en manos del gobierno de los EEUU capaz de espiar a todos los ciudadanos y predecir la violencia. Sin embargo, al gobierno sólo le interesa evitar la violencia terrorista, algo que incomoda a Finch, hasta el punto de que ha decidido emplear todos sus recursos para proteger a las personas irrelevantes.

Person of Interest comenzó como una serie procedimental con casos semanales autoconclusivos, eso sí, muy adictivos. La Máquina detectaba un caso de violencia de personas irrelevantes y John Reese, exmiembro de las Fuerzas Especiales reclutado por Finch, intervenía. Pero pronto Nolan dio rienda suelta a todos los conflictos que el planteamiento inicial de la serie ya había puesto sobre el tapete: la confrontación entre la libertad y la seguridad, el poder del Estado y de las corporaciones, las diferencias entre ciudadanos de primera y de segunda… Y el desarrollo y evolución de la Inteligencia Artificial.

Pero además creo que es una producción muy bien hecha, su trama, su banda sonora, sus personajes… En pocas series he establecido un vínculo emocional tan fuerte con los personajes principales como en Person of Interest. Fui conociendo y empatizando con el elenco principal, alegrándome y sufriendo con ellos, viendo como se desarrollaban sus personajes y cómo establecían vínculos muy interesantes entre ellos, de camaradería primero, pero pronto conformando una curiosa familia. Incluido el personaje principal de la trama: La Máquina.

El impacto del 11-S

Hoy parece algo lejano, pero el 11 de septiembre de 2001 marcó un antes y un después en EEUU. No era el primer atentado terrorista perpetrado en suelo estadounidense, pero ciertamente, rompió la idea de seguridad que se había forjado el ciudadano estadounidense durante generaciones. Desde el bombardeo de Pearl Harbor, todas las guerras sucedían más allá de sus fronteras, lejos de sus casas. Pero además el enemigo ya no era algo tradicional, un Estado concreto, como había sido en su día la URSS. Ahora era algo fantasmagórico, capaz de infiltrarse en la propia sociedad estadounidense, con mil cabezas como una hidra.

La paranoia se instaló en la mente de muchos ciudadanos estadounidenses. El gobierno trató de aprovecharse de la situación. Tuvimos que sufrir las desastrosas guerras en Afganistán e Iraq para que gran parte de la población despertara de la oleada de chovinismo y venganza que provocaron los atentados y que alentaron los elementos más reaccionarios.

Desde luego, además de Person of Interest, otras series han reflejado también el impacto que tuvo en EEUU el atentado terrorista de las Torres Gemelas. Por ejemplo, Battlestar Galactica se nutre de ese ambiente. Pero Person of Interest quiso ir al meollo de la cuestión. ¿Merece la pena sustituir la libertad a cambio de la sensación de seguridad? ¿La búsqueda de la seguridad no nos puede conducir a una dictadura? ¿Quién es el mejor candidato a dictador?

Seguridad y democracia

Después de los ataques [del 11-S], el Gobierno se otorgó el poder de leer cada correo, de interceptar cada móvil, pero necesitaban algo que pudiera buscar, que pudiera separar a los terroristas de la población civil antes de que actuaran. La gente quería protección, sin importarles cómo se les protegiera, así que al descubrir un sistema válido, lo mantuvieron en secreto.

Harold Finch reclutando a John Reese (Person of Interest 1×01)

Ni siquiera la democracia más avanzada del planeta controla al 100% su aparato del Estado. Lo comentábamos en la entrada de la segunda temporada de Star Trek Discovery, hasta la Federación tiene sus cloacas. ¡Por no hablar de EEUU! Inevitablemente el aparato del Estado siempre tiende a adquirir una cierta independencia, aunque en última instancia sus intereses estén muy fusionados con los de la élite económica (favor por favor, comisiones, puertas giratorias, intereses mutuos…). Claro que si aumenta el poder del aparato de Estado, sólo puede ser a costa de las libertades individuales.

El Estado sólo puede tratar al ciudadano como una cifra estadística, pero al final está conformado por individuos, cada uno con sus intereses privados, sus ideologías y sus prejuicios. ¡Y las leyes las hacen otros humanos! también con sus ideologías, sus intereses… Si se desatan medidas excepcionales para aumentar la seguridad, éstas medidas, aparte de que puedan estar usando la seguridad como una excusa y que realmente busquen otras cosas, ampliarán el poder del aparato estatal y el de sus miembros.

E inevitablemente chocarán una y otra vez con los derechos y libertades de un régimen de democracia representativa: la libertad de expresión, la privacidad del individuo… la igualdad ante la ley sin importar raza, religión o sexo. El derecho a un abogado y a un juicio justo, a la protección ante la policía y ante el sistema judicial y penal… Pensemos que muchos de estos derechos ya hoy en día están cogidos con pinzas. Podríamos ponerles muchos peros. El ciudadano que se piensa honrado siempre dirá que él no tienen nada que temer, pero el poder genera arbitrariedad, corrupción, errores, arrogancia, injusticias…

El papel de las IA

Pero, ¿y si dejamos la gobernanza de la humanidad a una Inteligencia Artificial? ¿o al menos la seguridad? Una IA programada con criterios objetivos, cuyo objetivo sea defender a la humanidad, con una especie de Ley Zero asimoviana… ¿no podría ser guardiana del planeta? Aunque cuidado, el programador también tiene su ideología, sus intereses, sus prejuicios. Y las leyes, como ya dijimos, no son objetivas, también son partidistas.

Finch educó a La Máquina con unos criterios éticos, para que sintiera empatía por la humanidad. No obstante, comprobó que ella misma aprendía por su cuenta y evolucionaba. Parece algo inevitable en el momento en que creemos verdaderas inteligencias artificiales, lo cuál les llevaría a una inteligencia mucho mayor de la que hemos programado originalmente. En ese camino, la ciencia ficción siempre se ha dividido en cuanto a la relación entre nosotros y ellas. ¿Cómo verán a la humanidad?

No es casualidad el diálogo que Finch y John Greer, antagonista de las últimas temporadas, mantienen sobre La Máquina y Samaritano en el opening de la quinta temporada y que sustituye al discurso original de Harold:

H. Finch: ¡Te están vigilando! El gobierno tiene un sistema secreto.
J. Greer: Un sistema que tú mismo pediste para mantenerte a salvo.
HF: Una máquina que te espía todos los días, a todas horas.
JG: Le has otorgado poder para verlo todo, para indexar, ordenar y controlar la vida de la gente corriente.
HF: El gobierno considera que esas personas son irrelevantes. Nosotros no.
JG: Pero para ella todos sois irrelevantes. Víctima o agresor, si te interpones en su camino…
HF: Te encontraremos.

La Máquina en acción en Person of Interest
La Máquina en acción en Person of Interest

Los nuevos Dioses de la humanidad

Stanley Kubrick en 2001: una odisea del espacio, nos advierte de que la Inteligencia artificial es un camino equivocado hacia la trascendencia de la humanidad. Según muchos estudiosos, crear una Inteligencia artificial parecería que nos elevaría a la categoría de dioses, por ser capaz de darles vida. Pero les regalaríamos nuestra alma, nos entregaríamos a su protección y cuidado y nos estancaríamos. Buscar en la IA una solución a nuestros problemas en vez de enfrentarnos nosotros mismos a ellos sería, según este punto de vista, una muestra de debilidad. Les entregaríamos el poder sobre nosotros, y eso podría tener resultados impredecibles. No dejaría de ser una dictadura, aunque ésta fuera una dictadura benevolente.

Por supuesto no tendría porqué ser así y las IA podrían emplearse como auxiliares que nos hicieran la vida más fácil. O incluso que pudiera establecerse entre ellas y nosotros una positiva simbiosis, sin dominantes ni dominados. A parte de que aún no está demostrado de que podamos desarrollar auténticas inteligencias artificiales, aunque cada vez parezca algo más factible y cercano.

Person of interest nos muestra una guerra entre los hijos de la humanidad, entre dos de estas IA, con poderes casi divinos. Una de ellas siente empatía por la humanidad e incluso «quiere» al que considera su padre y a sus amigos. La otra, es un producto corporativo, programada con frialdad, poderosa y que sólo busca resultados, sin importarle nada ni nadie ­«Para ella todos sois irrelevantes». Las posibilidades entre tener un R. Daneel Olivaw o un AM, son numerosas, entre otras, que en pleno camino hacia una IA la humanidad cambie de objetivos y decida invertir la mayoría de sus esfuerzos en mejorar a la propia especie humana. El futuro en este terreno está muy abierto y es pronto para apostar por un único camino.

Otra vez la seguridad y el terrorismo

El terrorismo islámico es un fenómeno político terrible. Sin dejar de condenarlo, debemos preguntarnos qué es lo que lleva a un joven a preferir inmolarse, arrasando a gente inocente a su alrededor, en lugar de intentar vivir su vida. Demuestra una grave enfermedad social de la que, sin duda, Occidente tiene su parte de responsabilidad.

No es ningún secreto que, por ejemplo EEUU financió a los talibanes cuando éstos luchaban contra la intervención soviética en Afganistán. No fueron los únicos grupos terroristas armados y financiados por diferentes Estados, cada uno con sus propios intereses y estrategias. Pero además, el fanatismo también refleja un tremendo desapego a la vida, ya sea por venganza o por convicciones religiosas. ¿Tan poco puede ofrecernos la vida? ¿Tan enquistadas están las relaciones entre humanos?

Desde luego, los terroristas le hacen el juego a todos los racistas y reaccionarios que pregonan el odio hacia lo diferente. Que a su vez dan munición a los grupos terroristas para que recluten a nuevos miembros. Se alimentan unos a otros, y se necesitan. Pero además, el uso del terrorismo para justificar guerras imperialistas, ya sea por el control de materias primas, o evitar que estas caigan en manos rivales, ya sea por posiciones estratégicas, o para facilitar los negocios de las multinacionales amigas… es tan reprobable como el mismo ataque terrorista, porque el Estado que actúa así está alimentando el odio y, lejos de encontrar soluciones, está empeorando las cosas.

You’re being watched

Lo cierto es que sí que estamos siendo vigilados. Y no sólo por el gobierno, que siempre lo ha hecho. Incluso los gobiernos más democráticos del mundo lo hacen. Pero los verdaderos policías del siglo XXII son las grandes empresas tecnológicas. El nuevo Gran Hermano de 1984. Efectivamente. A través de los dispositivos electrónicos, de los que somos voraces consumidores, las grandes empresas tecnológicas nos vigilan constantemente. Saben más de nosotros que el Estado más poderoso del mundo. Conocen nuestros hábitos, gustos y opiniones. Escuchan nuestras conversaciones. Nos observan. Nos graban. Leen nuestro correo. Alimentan con estos datos a las futuras IA. Y trafican con nuestros datos. Se los venden a los gobiernos, a empresas de publicidad, a intermediarios, a otras empresas tecnológicas…

Y no hay ningún control al respecto.

Pero además, no sólo nos vigilan. Nos van moldeando. Van señalando lo que se supone que son nuestros gustos. ¡Y lo son! Anticipan lo que queremos comprar. O nos tientan con lo que deseamos. Y las IA de estas empresas cada vez serán más eficientes a la hora de procesar nuestros datos, interpretarnos y conducirnos.

Vemos por tanto, que al final sí hay varios «Samaritanos­» en marcha. Quizá no a cuenta de los Estados —más allá de lo que EEUU y China puedan estar haciendo en secreto, que es muy probable que tengan algún as bajo la manga—, sino, como sucede en Person of Interest, por orden de poderosas corporaciones. El ciberpunk ya planteó en su día a las corporaciones como los nuevos poderes más allá de los Estados nacionales. Al fin y al cabo, los vínculos que unen a las principales corporaciones con los Estados donde se sitúan sus sedes centrales son muy estrechos. El imperialismo tecnológico y la carrera hacia la IA parece que será el escenario de lo que queda de siglo.

Personas irrelevantes vs. personas relevantes

Siempre habrá conflictos entre los humanos. Aunque no siempre tendrán que resolverse esos conflictos con violencia. Incluso hoy en día, muchas más veces de las que creemos, resolvemos intensos conflictos sin llegar a emplear la violencia. Podemos esperar que en una sociedad más civilizada, la reflexión y el diálogo se habrán más camino.

Person of interest insiste mucho en que nadie tendría que ser una persona irrelevante. Porque, por desgracia, tiene razón: Aunque según la ley todos somos iguales, está claro que unos son más iguales que otros. Pero no sólo en cuanto a la seguridad. No todos disponemos de una guardia suiza para protegernos. Somos desiguales en cuanto a la sanidad, en cuanto a la educación, en cuanto a las oportunidades laborales, en cuanto a la justicia y las tarifas de los abogados… Hay gente más importante, cuyas vidas valen más. También hay mucha gente cuya vida no vale nada. Ya no es sólo un tema de libertad y justicia, es un tema de igualdad, al menos igualdad de oportunidades.

Por supuesto no le quito ninguna importancia al valor de los mejores profesionales, de los mejores médicos, los mejores científicos, los mejores artistas… Así mismo, mis opiniones son opiniones y no tienen el valor de un estudioso que haya dedicado muchas horas de trabajo, formación, documentación y análisis riguroso. Pero creo que, por desgracia, ni siquiera son estas las personas que hoy entrarían en la categoría de ­«personas relevantes».

¿Y tú qué opinas de todo esto? ¿Has visto Person of Interest? ¿Qué te pareció?


carátula de Person of Interest

Ficha de la serie:

VigiladosPerson Of Interest

  • Creador: Jonathan Nolan
  • Primera emisión: 22 de septiembre de 2011.
  • Productoras: Bad Robot Productions, Kilter Films y Warner Bros. Television.
  • Premios (entre otros):
    • Nuevo drama televisivo favorito de los Premios People’s Choice de 2012.
    • Drama criminal favorito de los Premios People’s Choice de 2016.

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Un comentario en «Person of Interest: ¡Te están vigilando!»

  1. Fue una gran serie; pasó muy desapercibida, pareciéndoles a muchos una clásica seria policíaca y procedimental. Pero el planteamiento es extremadamente interesante (y muy posible en el corto plazo) la creación de una IA inmensa que controle la seguridad de un país, y evite actos terroristas o de la delincuencia organizada. Sobre todo en sus episodios finales, con un enfrentamiento entre la Máquina y una nueva IA a la que, sus creadores, pretenden otorgarle el papel de dios…dios como juez ominisciente que castiga a los «malos» para proteger a los «buenos»…una idea tentadora para mucha gente, ya que entre seguridad y libertad, la mayoría de la gente prefiere la seguridad. Como digo es una posibilidad cercana, con la actual tecnología los estados modernos pueden averiguar más datos de una persona que cualquier estado precedente, incluso aunque sean gobiernos democráticos, lo que plantea la serie es solo otro paso más.

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