Los límites de la Fundación de Michael Whelan

Los límites de la Fundación y Gaia.

Ha pasado casi dos años y medio desde que publiqué mi entrada sobre Segunda Fundación, la tercera parte de la que, sin duda, es una de las más famosas e importantes obras de la ciencia ficción: la trilogía de la Fundación. Esos dos años y medio no es nada en comparación con el tiempo que tardó Isaac Asimov en escribir su continuación. ¡Treinta años! Efectivamente, los fans de la Fundación tuvieron que esperar a 1982 para poder leer Los límites de la Fundación.

En 1951 Asimov había escrito Los psicohistoriadores, texto creado como apertura de la edición en libro de la trilogía, ya que hasta entonces Fundación era una colección de ocho relatos y novelas cortas (La búsqueda de la Fundación —originalmente …Y ahora no—, la novela corta con que concluye Segunda Fundación, es de 1949). Desde entonces nada se había escrito del universo de Trántor en palabras del autor porque era una historia que ya no le interesaba. Bueno, no es del todo cierto, porque en Las corrientes del espacio, de 1952 aparece Trántor como una gran potencia galáctica, pero aún no conformada en Imperio galáctico. Y en 1955, en El fin de la Eternidad Asimov menciona el Imperio galáctico como nuevo destino de la humanidad.

Hacia los límites

Asimov se había volcado a partir de 1958 a escribir sobre todo divulgación científica, dejando de lado la ciencia ficción. Ciertamente, entre 1958 y 1982 tenemos Los propios dioses y Viaje alucinante, pero el segundo libro fue un encargo editorial y el primero nació de un juego con Robert Silverberg. El propio autor reconoció que si retomó la saga con Los límites de la Fundación fue, básicamente por dinero. Su editorial vio una gran oportunidad en publicar una secuela, así que le ofreció un adelanto irresistible.

Así que un Asimov de 62 años se dispuso a continuar con un hilo cortado 30 años antes. Cuenta que lo primero que hizo fue armarse de valor y releer la Fundación original. ¿En qué momento decidió unificar toda su obra en un único universo coherente? Pues tuvo que ser por esas fechas, porque en Los límites de la Fundación mencionará por primera vez dentro de esta saga a los robots positrónicos y también mencionará a los eternos.

Lo que está claro es que ya no era la misma época y él mismo ya no era la misma persona. Treinta años no pasan en balde. Y no me refiero a estilos de escritura, a la perfección del oficio ni nada de eso, que también. Me refiero a las propias ideas de Asimov y a las propias ideas de la sociedad. Mucho había cambiado.

Retomando el hilo galáctico

Segunda Fundación terminaba con la victoria de los psicohistoriadores. Primero El Mulo y después la Primera Fundación de Términus habían tratado de descubrir y destruir a la Segunda Fundación. Sin embargo, los poderes mentales de éstos lograron reencauzar el Plan Seldon después de la interrupción imprevista que había provocado el mutante psíquico.

En Los límites de la Fundación han pasado 120 años estándares desde los hechos narrados en La búsqueda de la Fundación. 120 años de paz y desarrollo. En dos años se celebrarán los 500 años del establecimiento de la Fundación en Términus. Será la mitad del Interregno previsto por Hari Seldon que finalizará con el establecimiento del Segundo Imperio Galáctico. En la Primera Fundación creen que la Segunda Fundación ya no existe y, por lo tanto, ya no manejan los hilos del Plan Seldon. Justo en ese momento acaban de sortear con brillantez una Crisis Seldon que podía haber acarreado una guerra civil. La Primera Fundación está pletórica.

Sin embargo, la absoluta sincronía entre el holograma de Hari Seldon y la resolución de la Crisis hacen sospechar a Golan Trevize, un joven consejero de la Fundación. Trevize sospecha que la perfección del Plan Seldon sólo se puede explicar porque sigue existiendo la Segunda Fundación y ésta sigue manejando los hilos psicohistóricos, como antes de El Mulo.

Un tercer actor en el drama galáctico

Trevize, acompañado por el historiador Janov Pelorat, inicia un viaje sideral buscando el mítico planeta Tierra. Éste es, supuestamente, el mundo originario de la especie humana. Nadie tiene la certeza de cuál es o si incluso ha llegado a existir. Pero el verdadero propósito del viaje es encontrar a la Segunda Fundación.

Lo que desconoce Trevize es que en la propia Segunda Fundación, el orador Stor Gendibal sospecha a su vez que unos anti-mulos de grandes poderes psíquicos están manipulando el Plan Seldon y a la propia Segunda Fundación. Sorprendentemente, parece que estos anti-mulos están usando sus habilidades para perfeccionar y proteger el propio Plan Seldon.

La revelación, búsqueda y las intenciones de este tercer actor suponen el meollo de la trama de Los límites de la Fundación. Descubriremos que se trata de todo un planeta: Gaia. Un planeta donde todos los seres vivos, humanos incluidos, e incluso la materia no viva, conforman una conciencia colectiva viva. Este giro argumental tiene mucho que ver con lo que señalaba más arriba: desde 1950 a 1980 muchas cosas habían pasado. Y no sólo el mundo había cambiado. El propio Asimov también.

Bliss en Gaia de Stephen Youll
Bliss en Gaia de Stephen Youll

La decadencia de la idea Imperial

El papel de un Imperio como algo positivo había desaparecido del imaginario colectivo. Ahora, Imperio sólo podía tener connotaciones negativas, en contraposición a democracia, libertad… La saga de la Fundación, establecía que el Imperio galáctico, pese a sus defectos, a su corrupción, a su falta de libertades, había sido positivo para la humanidad. Y así lo sería el restablecimiento de un Segundo Imperio, ya que se volvería a unificar a la humanidad en una única y pacífica civilización.

Esta idea era una simple traslación del Imperio romano a escala galáctica. Cuando cayó el Imperio romano en Occidente, la idea de su restauración estaba muy presente, idealizando su legado y contra-poniéndolo al medievo fragmentado y regido por terratenientes guerreros. El Imperio de Carlomagno y el Sacro Imperio germánico nacieron en su momento precisamente como un intento de restaurar el antiguo Imperio romano. Sin embargo la historia no podía dar marcha atrás, el feudalismo europeo ya poco tenía que ver con el helenismo esclavista que había engendrado a la civilización romana. ¡Qué decir de posteriores intentos de «restauración», como los de los zares rusos, Carlos V o Napoleón!

No voy a valorar si el Imperio romano fue objetivamente positivo en el desarrollo de la humanidad, pero está claro que hoy en día rechazaríamos un macro-estado autocrático y esclavista. Lo que Asimov tenía claro es que, plantear un Segundo Imperio galáctico como culminación de su universo no tenía las mismas connotaciones en 1980 que en los años 40. Atrás quedaban los Imperios decimonónicos (ruso, austrohúngaro, alemán), el nazismo, los imperios coloniales francés y británico… Sin olvidar la larga sombra de la guerra fría y el miedo a una catástrofe nuclear provocada por la guerra de dos potencias imperiales como eran los EEUU y la URSS.

George Lucas concretó este ambiente anti-imperialista en La guerra de la galaxia: la idea de Imperio como algo maligno, contra el que los rebeldes, los luchadores por la libertad, tenían que combatir.

Los límites de las Fundaciones

Creo que por eso el título es Los límites de la Fundación (Foundation’s Edge en inglés): No es el «borde» de la Fundación en un sentido geográfico —o cosmográfico, más bien—, de lo que sucede fuera de las fronteras de la Fundación. Sino un borde, un límite, en cuanto a lo que puede ofrecer la Fundación. Tanto la Primera como la Segunda.

El límite de la Primera Fundación

Efectivamente. La Primera Fundación sin la Segunda Fundación sólo puede ofrecer un camino basado en la fuerza, la guerra y el ejército.

Si la Primera Fundación elimina a la Segunda Fundación y a Gaia, restablecerá un Segundo Imperio a imagen y semejanza del Primero: violento, corrupto, inevitablemente despótico. Y lo que se une con violencia, con violencia se separa. Una reflexión que en el Plan Seldon original y en los primeros relatos de Fundación sólo se resolvía a través de la psicohistoria, es decir la planificación del futuro mediante el determinismo científico.

Curiosamente, los defensores del camino de una Primera Fundación sin psicohistoria lo harán implorando la máxima del libre albedrío. Es decir, que no haya ninguna fuerza que tutele a la humanidad y que nosotros mismos elijamos nuestro propio camino. Éste sería el camino «democrático», sino fuera porque en este libro Asimov teme que la democracia se convierta en demagogia y, finalmente en tiranía. ¡La Primera Fundación sólo puede traernos violencia y fuerza bruta! Por cierto, Asimov vincula este camino a la tecnología sin alma y la democracia sin escrúpulos, en concreto los EEUU de 1980, y por extensión la civilización capitalista actual.

El límite de la Segunda Fundación

Pero la opción de la Segunda Fundación no es mejor. Como sabéis, Asimov había creado la psicohistoria. La ciencia al servicio del determinismo, con claras influencias marxistas. La base es muy interesante: Con potentes matemáticas estadísticas, se puede predecir el comportamiento de grandes masas humanas. Y pienso que en general es una idea correcta y que el tiempo la reivindicará.

Sin embargo, El Mulo —segunda parte de Fundación e Imperio— supuso un giro argumental (al calor del final de la Segunda Guerra Mundial y el nuevo orden mundial nacido) que se alejó del determinismo científico. Los psicohistoriadores pasaron a ser psíquicos. El determinismo científico mutó en manipulación y control paternalista y secreto. ¡Y ellos eran los vencedores en Segunda Fundación!

En la entrada de Segunda Fundación marcaba los paralelismos entre la Segunda Fundación y la Iglesia Católica. Originalmente Asimov también trazaba un paralelismo histórico: El papel del clero como preservadora del conocimiento y guía espiritual durante la Edad Media tras el colapso romano. Pero el Asimov de 1980 no podía otra cosa que negar lo que implicaría un Segundo Imperio regido por la Segunda Fundación: El establecimiento de un Imperio dominado por psíquicos, una dictadura secreta. Pacífica. Armoniosa. Pero dictadura. Donde, como nos muestran las intrigas entre oradores, tampoco faltaría la corrupción y los conflictos. Quizás Asimov rechazaba un modelo, por así decirlo, orwelliano: una dictadura que decía defender al pueblo, pero en lugar de con un aparato policial, con un aparato de control mental. Un estalinismo con poderes mentales.

Gaia

Los finales de los años 60 y los años 70 fueron una época de mucho fermento científico, social y cultural. Nace el ecologismo, por ejemplo. Y también florecen nuevas tendencias culturales y espirituales que vinculan los temores de la guerra fría con la influencia del movimiento hippy y las filosofías orientales. En la ciencia ficción, por ejemplo tenemos la Nueva Ola con obras como Dune. También comienza a hablarse de transhumanismo. Es evidente que Asimov se empapa de estas ideas y las adopta como su propia tercera vía.

Asimov tomó el nombre de Gaia para Los límites de la Fundación de la hipótesis Gaia, desarrollada en los años 70 por los científicos James Lovelock y Lynn Margulis. Esta hipótesis viene a plantear que todos los procesos físicos y biológicos que se dan en la Tierra están conectados y forman un complejo sistema sensible y capaz de regularse por sí mismo. Es decir, el planeta es como un gran organismo vivo —según Lovelock; Margulis lo ve más como un ecosistema interrelacionado muy complicado, no exactamente como un organismo—, un todo mayor que la suma de sus partes, capaz de autorregularse y equilibrarse. Un equilibrio que la humanidad con su acción descontrolada puede romper.

Lovelock no dice que ese organismo planetario tenga conciencia. Pero en un universo como el de la Fundación donde existen los poderes mentales… ¿no podría desarrollarse todo el planeta como una Gaia con conciencia colectiva? No es una mente colmena donde manda una Reina. En Gaia los individuos siguen existiendo, pero eligen libremente formar parte de ese colectivo. Asimov, al apostar por Gaia busca una superación de sus dos Fundaciones.

La solución Asimov

¿Y si el libre albedrío, convertido en elección, —la elección de Travis— nos lleva a un nuevo tipo de Plan Seldon donde en lugar de una burocracia oscura, es el conjunto de la humanidad la que desarrolla esos poderes mentales para unirse libremente en una conciencia colectiva? Asimov nos quiere decir que el futuro de la humanidad pasa por transformarnos, elevarnos, convertirnos en una nueva humanidad en armonía y vinculados a la naturaleza. Fusionar la tecnología y la libertad (Primera Fundación), con la espiritualidad y la planificación (Segunda Fundación) para transformarnos en una nueva humanidad. Vamos, un tipo de transhumanismo.

Yo no tengo claro que alguna vez desarrollemos poderes mentales, o si podremos vincularnos a otros seres vivos y no vivos y conformar una Gaia o una Galaxia a la imagen asimoviana. Pero sí tengo claro que la humanidad forma un todo con los demás habitantes del planeta. Nuestro propio cuerpo no es simplemente el de un ser humano. Nuestro cuerpo vive en simbiosis con numerosas bacterias que habitan en nuestro interior. Cada uno de nosotros somos todo un ecosistema. Y desde luego, vivimos absolutamente vinculados con nuestro entorno y nuestro medio. Sí, el planeta es un todo. Y la humanidad necesita urgentemente volver a la armonía con la Naturaleza, volver al equilibrio que se rompió con el desarrollo tecnológico. ¿Por qué no emplear precisamente toda la tecnología?

El futuro de la humanidad

El futuro es un gran reto para la humanidad. La cibernética y la genética pueden mejorar a la especie humana. Las inteligencias artificiales pueden ayudarnos a mejorar nuestras condiciones de vida. La ecología y sus vínculos con la geología y la biología nos puede ayudar a construir un mundo en armonía con la Naturaleza, limpio, eficiente y productivo.

Realmente la mayoría de la tecnología necesaria ya existe, o existirá dentro de muy poco, pero su uso democrático, ecológico y panhumanista choca con los mezquinos intereses egoístas propios de la sociedad capitalista. Las grandes empresas, los lobbis de presión, el capital financiero… sólo buscan beneficios cortoplacistas, sin importarles las personas, la vida y el planeta. No arriesgarán sus beneficios por una bonita idea, aunque suponga que a medio plazo destruyamos el planeta y a nuestra propia especie.

Asimov era muy optimista sobre el futuro de la humanidad. Yo también lo soy, pero porque creo que tarde o temprano apartaremos esos obstáculos que nos impiden desarrollar todo el potencial latente. Quizás necesitamos más que nunca un Plan Seldon, pero uno democrático, construido entre todos. Y para ello, antes de nada, tendremos que apartar a un lado esos intereses egoístas y cortoplacistas. Al final, también se tratará de una elección. ¿Qué futuro queremos?

¿Y tú qué opinas de todo esto? ¿Has leído Los límites de la Fundación? ¿Qué te pareció?


Cubierta de Los límites de la Fundación
cubierta de Los límites de la Fundación

Ficha del libro:

Los límites de la Fundación

  • Escritor: Isaac Asimov
  • Título original: Foundation’s Edge
  • Publicación: junio de 1982.
  • En España: Debolsillo, ISBN 9788497594349
  • Premios (entre otros):
    • Premio Locus a la mejor noviela de ciencia ficción de 1983.
    • Ganador del Premio Hugo a la mejor novela de 1983.

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11 comentarios en «Los límites de la Fundación y Gaia.»

  1. Hari Seldon hace una profecía de que después de que el Imperio Galáctico se derrumba en el caos, dicho caos duraría treinta mil años antes de que otro Imperio Galáctico tomara el control, más que la duración del antiguo primer Imperio. Es en un esfuerzo por evitar esta anarquía extremadamente larga establece un plan de 1,000 años .
    Esta saga es hermosa y aunque no tenga el libro ahora, Issav assimov fue increible hizo muy buen trabajo al construir su mundo , un ciclo que se repetia de nuevo con la fundacion, la caida del imperio y la segunda fundacion me sorprendio que hubiera un imperio ya que para las epocas actaules por lo menos una monarquia o el poder absoluto sobre un individuo es un problema por lo que me resulta duro que fuera un imperio y no una republica , pero despues me di cuenta que esto fue una parte importante de la construccion de mundo.
    Los humanos aca siento que si son humanos , tienen problemas y hay que salir de esos problemas por si mismos. hari sheldon metio a un monton de gente a un enorme reto y metio no solo a ellos si no tambien a sus desendientes con la unica arma siendo el conocimiento y la ciencia . A lo largo de los años en terminus no todos veian bien a sheldon o que continuaran con su plan ya que por que deberian importarle ese plan cuando tienen tantas dificultades, eso me gusto por que aunque idealista sus ideas eran eso ideas formadas de la psicohistoria y la psicohistoria como tal no es perfecto , algo que agradezco ya que eso se manejo bien terminus tubo que negociar y hablar con otros por que terminus era un solo mundo, no todo se remonta como a lo que pasa en algunos capitulos de star trek donde el entendimiento mutuo es a veces instantataneo , aca si hay algo si hay que buscar y hacer mucho para arreglarlo.
    Algo que agradezco mucho a asimov es que tomo tropos y los volteo , no querria un futuro ultraexagerado perfecto pero si querria un universo humano.

  2. Las dos últimas novelas (las secuelas) de la saga de las Fundaciones son interesantes, en cuanto muestran los límites al Plan Seldon, y sus fallos. Ahora bien, la solución planteada por Asimov es cuanto menos polémica, primero porque no deja de ser una puesta al día de las ideologías totalitarias, el ser humano como una mera célula de un organismo (en aquellos era el Estado, aquí es un planeta, que además es Estado), segundo porque supone la pérdida de un elemento intrínsecamente humano, la libertad, los gaianos que aparecen en el libro parecen más insectos sociales que humanos, su apatía e inmovilismo les hacen refractarios a todo progreso; la propia Gaia no deja de ser un planeta atrasado frente a la hiper-tecnológica Primera Fundación, y tercero, porque la excusa final que plantea Trevize es de una indigencia intelectual absoluta, opto por constituir Galaxia por si acaso nos invaden alienígenas…es decir, la amenaza de otro, extraño, al que aniquilar al primer contacto. La solución más asequible (en mi opinión) es la que plantea la Alcaldesa, es obvio que hemos progresado gracias a que no existe un imperio ni un estado galáctico, así que desechemos el Plan Seldon, y olvidemos restaurar glorias pasadas que no volverán…al menos, hubiera sido una solución más honesta intelectualmente que no una condena totalitaria de la Humanidad a una especie de superinteligencia…aunque reconozco que Asimov tenía difícil salir de la papeleta en la que se había metido, supongo que por eso escogió la opción más delirante.

    1. Hola Ramiro,
      Gracias por tu comentario.
      Ciertamente Asimov estaba metido en un aprieto al revisar los límites del Plan Seldon y de sus dos Fundaciones. Como señalo en la entrada habían pasado 30 años y la sociedad había cambiado mucho. Los Imperios se asocian ahora a los regímenes totalitarios y en los años 70 varias ideologías en las que se planteaban la vuelta a la naturaleza tuvieron un importante desarrollo. Desde luego Gaia es la idea mas «new wave» de Asimov.
      Sin embargo, yo no creo que Gaia sea totalitarismo. Asimov insiste mucho en que no se pierde la individualidad y el que Trevize elija es una representación de que es la humanidad la que elige. Es verdad que Asimov nunca fue brillante creando personajes y los Gaia quedan un tanto acartonados, pero creo que más que reeditar un Imperio pero esta vez biológico y sin tecnología, lo que nos muestra es una superación del ser humano actual, un transhumanismo de poderes psíquicos que deje atrás al individualismo, a las élites gobernantes y a la carrera armamentística.

  3. Interesante análisis, y que como lector de Asimov agradezco, por lo que tiene de intrahistoria de cómo se escribieron estos textos. Yo hace mucho tiempo que me leí la saga de la Fundacion, así que me es difícil interpretar hasta qué punto Asimov pudo hacer referencia a cuestiones políticas como el imperialismo o el marxismo dentro de las novelas. Está claro que la trama está poblada de referencias filosóficas, y por tanto expuesta a muchas posibles interpretaciones. Para mí, en todo caso, aparte de lo que has comentado acerca de la influencia de los años 70 y los movimientos ecologistas, la clave reside en la continuación, «Fundación y Tierra» (cuidado, las siguientes frases pueden destriparos el contenido). En esta novela, la última según la cronología narrativa de la saga, el protagonista se pregunta a sí mismo cuál fue la razón última por la que escogió Gaia entre las posibilidades que se le presentaban, y al final, encuentra la solución en que, hasta ahora, los humanos han poblado la galaxia sin encontrar atisbo de vida inteligente (la falta de extraterrestres, salvo en relatos y novelas sueltas, constituye una máxima en las grandes sagas entrelazadas de Asimov). El problema es que, si alguna vez nos encontramos con una civilización de este tipo, todas las estrategias basadas en la imposición de un modelo humano sobre el de otra cultura llevan a la confrontación y a la guerra. Asimov apuesta, entonces, por una postura que garantice el reconocimiento de «el otro», la convivencia con el mismo, un mecanismo integrado de respecto muto que hoy podríamos aplicar a la coexistencia del hombre con otras especies y otras culturas. Sin duda, «el buen doctor» había evolucionado con el tiempo y aunque seguía creyendo sin duda en la ciencia y la tecnología, ya no tenía tan claro (como nos pasa a muchos) que el modelo dominante en Occidente desde el siglo XIX, proclamando sucesivos hitos y conquistas siempre hacia adelante, dominando cada mundo como si fuera exclusivamente propiedad del ser humano y no también del resto de criaturas del universo, fuera siempre la mejor opción. En ese sentido, tienes toda la razón acerca de que las cosas han cambiado mucho desde los años 40, tanto para la sociedad como para la ciencia ficción. Otra obra muy interesante para entender este concepto sería la saga de «El juego de Ender», en especial sus dos primeras novelas.

    1. Gracias por tu comentario/entrada de blog. Sin embargo la clave de los Límites de la Fundación no está en su continuación Fundación y Tierra porque cuando escribió el primero Asimov no tenía nada claro que escribiría el segundo. Como ya señalamos, Los límites de la Fundación fue escrito por el abultado anticipo que Asimov cobró. Su gran éxito fue lo que le animó a continuar escribiendo, primero Los robots del amanecer y luego la verdadera unificación del universo de robots y la Fundación: Robots e Imperio y Fundación y Tierra. De hecho la manera en la que Asimov presenta a los robots y a los eternos en Los límites demuestra que entonces ni él mismo sabía cómo fusionaría ambos universos.

  4. Recién terminé de Leer la trilogía original de la fundación y mientras la leía podía ver el tipo de ideas obsoletas de la época en la que fue escrita. La verdad me gustó mucho todo lo referente a la galaxia y el imperio galáctico. Y ahora me aventuré a leer tu reseña para ver si me aventuraba a leer ya las secuelas o empezar desde dónde me quedé en Yo, Robot. Libro que también me gustó mucho y más ahora al saber que todos son parte de una única línea temporal.
    Pero bueno creo que mejor leeré los dos libros de Cuentos cortos. O qué me recomendarías?

    1. Gracias por escribir, Miguel.
      Yo antes de leer Fundación y Tierra leería Las bóvedas de acero, El sol desnudo, Los robots del amanecer y Robots e Imperio. En éste orden.
      Después de Fundación y Tierra puedes continuar con Preludio a la Fundación y Hacia la Fundación.
      Tienes también el Tríptico del Imperio situados cronológicamente entre Robots E Imperio y Preludio a la Fundación, aunque fueron escritos en la primera época de Asimov junto a Fundación o Yo robot.
      Y también merece la pena que leas El fin de la Eternidad que se podría considerar la novela 0 de la saga de Trántor, ya que los eternos son mencionados, por ejemplo, en Los límites de la Fundación.

      1. Muchas gracias por la recomendación. Y también me gustaría la «Saga del imperio» pero la editorial que re editó aquí en México los libros de Asimov, precisamente carece de ellos. Y El fin de la eternidad buscaba dejarlo hasta lo último ya que veía que solo era mencionada en la serie.
        Así que creo que sí primero leeré los libros de los Robots y luego los cuentos, y para el final las secuelas y precuelas de la fundación.

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