La materia oscura

La materia oscura, Pullman y Milton

Esta entrada es sobre los tres libros del escritor británico Philip Pullman que componen la trilogía de La materia oscura: Luces del norte, también conocida como La brújula dorada —traducción del nombre con el que se conoció en EEUU, La daga y El catalejo lacado. No vi la película de 2007 que adaptaba el primer libro. Sí vi la primera temporada de la serie de HBO. He de decir que, aunque la serie tiene sus altibajos, me animó a leer la trilogía. ¡Y menos mal que la comencé a ver!

Antes de nada, explicar que el título de la trilogía podría dar lugar a equívocos, aunque realmente no es así. La materia oscura es la traducción en las ediciones en castellano del título original, His Dark Materials. Aunque dentro de la saga hay una correspondencia entre ambos títulos, en castellano perdemos una referencia importantísima del original inglés.

La materia oscura y Sus oscuros materiales

La materia oscura (dark matter) es un porcentaje de la materia total del universo que, según las teorías cosmológicas actuales, existe, pero es indetectable con nuestra actual tecnología. No la podemos detectar, por el momento, porque no emite ninguna radiación hoy en día conocida. Y sí, hace su aparición en la trilogía: Unos científicos de «nuestro» Oxford —importante el matiz— han logrado detectarla. Resultará ser una partícula fundamental en la trama.

Así, aunque es una saga aparentemente de fantasía, en los libros de La materia oscura tendremos partículas subatómicas, dimensiones paralelas y tecnología capaz de crear portales dimensionales. Aunque por lo que voy a explicar a continuación parecería que los libros no tienen nada que ver con la ciencia ficción, lo cierto es que Pullman trata de dar una base más o menos racional a un universo de fantasía y, podríamos decir, mitología.

Por otro lado, His dark materials, cuya traducción sería «sus oscuros materiales», es una cita del clásico de la literatura inglesa El paraíso perdido de John Milton.

En aquel hórrido abismo, cuna de la Naturaleza y tal vez su tumba, que no es ni mar ni tierra, ni aire, ni fuego, sino mezcla de todos los elementos, los cuales confundidos en sus fecundos gérmenes deben luchar así perpetuamente, a no ser que el Creador Supremo destine sus oscuros materiales a la formación de nuevos mundos;

John Milton

En este pasaje, Lucifer, el protagonista de la obra, contempla el Abismo que separa el Cielo del Infierno, en su viaje hacia un nuevo mundo (nuestra Tierra) donde se ha creado a la humanidad. Ese Abismo es la cuna de la Naturaleza (y su tumba) y está conformado por los gérmenes de los cuatro elementos (tierra, fuego, agua y aire). La materia del Abismo —sus oscuros materiales— son los ladrillos en la construcción de nuevos mundos.

El Paraíso Perdido y La materia oscura

Así que sí, podríamos estar hablando de la misma materia, materia oscura y oscuros materiales: el Polvo.

Efectivamente, el propio Pullman insiste en que tomó El Paraíso Perdido como inspiración de la trilogía de La materia oscura. Pero no la interpretación «oficial», sino la que se lee entre lineas y que, muy posiblemente Milton insinuaba: Lucifer es un ángel que se revela contra la opresión de Yahveh. Tras ser derrotado y expulsado del Cielo, intenta liberar a la humanidad, por eso «tienta» a Eva con el fruto del árbol del conocimiento.

Y, aunque parezca mentira, de eso trata La materia oscura. Tendremos ángeles y ángeles caídos, demonios, a un Adán y a una Eva, tentada por una serpiente, tendremos a La Autoridad. ¿Y si toda la mitología cristiana fuera la explicación mística que los hombres del pasado dieron a las dimensiones paralelas y al viaje entre ellas?

La materia oscura está etiquetada como literatura juvenil y, sin embargo, como pronto se dará cuenta el lector, supone un ataque frontal al cristianismo y al autoritarismo y una defensa a ultranza de la libertad y del humanismo. La respuesta no se hizo esperar y diversas organizaciones ultrarreligiosas como la Liga Católica de EEUU han atacado con vehemencia a Pullman y a su obra.

Lyra

Ciertamente, la primera de las tres novelas es la que tiene un tono más juvenil. La saga crece a la par que crece su principal protagonista. En Luces del Norte nos presentan la aventuras de Lyra Belacqua. Lyra es una niña de once años que fue entregada en su infancia por su tío Lord Asriel a un importante collage de Oxford para su cuidado.

Pero pronto veremos que no se trata de nuestro Oxford. La historia de Lyra transcurre en un universo paralelo al nuestro. Una versión steampunk de nuestro mundo, con zeppelines y engranajes mecánicos, donde Calvino fue proclamado Papa de la Iglesia católica. El libro comienza con el regreso de Lord Asriel a Oxford. Ha realizado importantes descubrimientos científicos sobre la naturaleza del misterioso Polvo.

Lyra resultará una niña muy despierta y vivaz. Nos recordará todas las travesuras y maldades que hacíamos de críos, cuando jugábamos con nuestros amigos, buscando aventuras. Veremos como crece y como, a lo largo de los tres libros alcanza la adolescencia y descubre el amor y el sexo. Pero tan importante como Lyra, y parte de ella misma, es su daimonion, Pantalaimon.

Los daimonions

La existencia visible de los daimonions es la diferencia más importante entre nuestro mundo y el de Lyra. Todos los humanos de su mundo están vinculados a su daimonion. Los daimonions tienen la apariencia de animal. Cuando se es un niño, el daimonion cambia de forma. Puede ser un hurón, una mariposa, un gato, un lobo… Cuando se llega a la adolescencia, el daimonion se fija a una forma animal concreta.

Pero el daimonion no es una mascota. Forma parte del ser humano. Es una parte de su alma. El daimonion habla con su humano, le aconseja, juega con él, tiene los mismos sentimientos… Daimonion y humano no se pueden separar, ni alejar. Son el mismo ser en dos cuerpos distintos. Cuando a un humano le extirpan su daimonion lo que queda es una especie de zombie, obediente, sumiso, sin alma.

Y, efectivamente, la raíz de daimonion y demonio es la misma. Los demonios/daimonions eran, para los antiguos griegos, una especie de genio o espíritu protector que guiaba al hombre hacia su destino. Los filósofos como Sócrates o Platón lo transformaron en nuestra voz interior y en nuestro destino mismo. Pero para hebreos y cristianos, estos espíritus, estas guías, se convirtieron en seres maléficos y, más tarde, en ángeles caídos.

los tres libros de La materia oscura

El pecado

(…) ¿a quién beneficia que yo regrese al hotel, rece mis oraciones, me confiese con un sacerdote y prometa no caer de nuevo en la tentación? ¿A quién beneficia que yo me sienta desgraciada?
La respuesta no se hizo esperar: a nadie. Nadie se disgustará, nadie me condenará, nadie me bendecirá por ser una buena chica, nadie me castigará por ser mala. El cielo estaba vacío. Yo no sabía si Dios había muerto o si nunca había existido. En cualquier caso, experimenté una sensación de libertad, de soledad, y no sabía si alegrarme o lamentarme, pero lo cierto era que había ocurrido algo muy extraño.
(…) Y yo me quité el crucifijo que llevaba alrededor del cuello y lo arrojé al mar.

Mary Malone en El catalejo lacado

La Iglesia católica en el mundo de Lyra cree que los daimonions y el Polvo son los responsables del pecado. Y como toda Iglesia, luchan contra la existencia del pecado. ¿Pero qué es el pecado? ¿El Pecado Original fue desobedecer a Dios? ¿O fue acceder al fruto de árbol de la ciencia y el conocimiento? ¿Qué tiene que ver el progreso con el mal?

Y sin embargo, la Iglesia tradicionalmente ha defendido el estancamiento científico e incluso la ignorancia. La Iglesia como institución. ¡Qué se lo digan a Servet o a Galileo! ¡Bienaventurados los mansos! La experiencia histórica demuestra que sin desobediencia no hay cuestionamiento, ni investigación, ni experimentación.

De jóvenes todos tenemos la necesidad de desobedecer a nuestros padres, forma parte del camino hacia la madurez. La rebelión juvenil es el único antídoto frente al anquilosamiento de la rutina adulta. La propia sexualidad, que descubrimos durante la adolescencia, forma parte de nuestra naturaleza «pecaminosa», según la Iglesia. ¡Cuantos traumas se han creado artificialmente por culpa de los dogmas de la Iglesia y su influencia sobre nuestra cultura! No hay nada malo en que los adolescentes experimenten con su sexualidad, siempre que sea de mutuo acuerdo. Y generaciones de niños —y sobre todo niñas— han sufrido de un puritanismo antinatural, reprimiendo sus sentimientos, forzando perjudiciales sentimientos de culpa. Aún hoy hay tapujos, rechazo, opresión, machismo, homofobia…

La maldad y la Autoridad

Los verdaderos actos de maldad no tienen que ver con la desobediencia o con la critica, la rebeldía, la herejía o el sexo. El abuso, la imposición, el uso de la violencia física o psicológica contra los inocentes… eso sí que es maldad. Y nos hemos acostumbrado a conocer horrorosos actos de maldad, depravación, abusos… dentro de la propia jerarquía eclesiástica. ¡Los defensores de la suprema moral, de la justicia divina! Pero esta Jerarquía ha sido desde siempre especialista en la doble moral más hipócrita posible. Riqueza, saqueo y robo, abusos sexuales, asesinatos e intriga…

Pullman nos presentará un ejemplo que define bastante bien la mentalidad de una buena parte del clero: Un sacerdote que ha practicado toda una vida de penitencia extrema, incluidos castigos corporales y flagelaciones, preparándose para «absolución preventiva». Así en el futuro podrá cometer los crímenes más horribles en nombre de a Iglesia, incluso asesinar a una niña. Pese a esos crímenes atroces, ya tiene el cielo ganado.

Por cierto, la saga no es maniquea. Nos mostrará también a los «buenos», Lord Asriel (Azrael), capaz de cometer actos terribles —similares a los que comete la Iglesia— en nombre de la ciencia, primero, en nombre de la República del Cielo, realmente, para luchar contra la tiranía de La Autoridad y su Reino del Cielo. Como si a veces los fines sí justificaran los medios. También veremos a personajes retorcidamente malvados capaces de redimirse. Y también veremos que La Autoridad, lo que en nuestro mundo conocemos como Dios, no tiene porqué ser «bueno».

Gnosticismo

Navegando por Internet descubrí la interesante teoría que vincula a Pullman con una interpretación gnóstica del papel de Dios. Los gnósticos eran una antigua herejía cristiana de los primeros siglos de nuestra era. Estaba muy inspirada en los filósofos griegos, sobre todo platónicos, y los cultos orientales. Defendían que el Dios que aparece en el Antiguo Testamento, Yahveh, era realmente un impostor. Lo llamaban demiurgo.

El demiurgo para los gnósticos era el responsable del mal y la corrupción, creador del mundo material al que veían como una degeneración de la obra del verdadero Dios. Esta teoría procede de la idea platónica de que el mundo material es una mala copia defectuosa del mundo de las ideas que es perfecto y verdadero. Los gnósticos fueron perseguidos y erradicados por la Iglesia católica —que no estaban dispuestos a renunciar a esa corrupción tan lujosa del mundo material—, aunque su influencia permaneció viva hasta bien entrada la Edad Media, por ejemplo entre los cátaros. Estos gnósticos reinterpretaban la tentación de la serpiente, el Pecado Original, recuperaron el concepto griego de daimonion e incluso creyeron en la existencia de mundos paralelos que nuestras almas atravesarían en su búsqueda del mundo ideal.

Y sí, es verdad que todas estas ideas están presentes en La materia oscura.

La República del Cielo

Así que, ciertamente es muy probable que tanto Pullman como el propio Milton, se inspiraran en estas ideas. Pero más que denunciar el mundo material que rechazaban los gnósticos, Milton y Pullman lo que rechazaban era la opresión. Buscaban el Paraíso en la Tierra, no el Paraíso en un mundo de ideas inmateriales.

Más arriba comenté que muchos estudiosos veían en El Paraíso perdido de Milton una crítica a la autoridad, al autoritarismo. Lucifer era un rebelde contra un Dios opresivo. Muy probablemente El Paraíso Perdido era una metáfora sutil con la que el poeta ciego buscaba criticar a la Monarquía absoluta. Milton, sin dejar de ser puritano, era partidario de la República y había participado como ministro en la Commonwealth de Cromwell, el gobierno revolucionario inglés que llegó a ejecutar al Rey inglés cien años antes de la Revolución francesa.

En ese espíritu realmente se inspira La materia oscura. ¡Y es una novela juvenil! ¿Dejarás que tus hijos la lean? Les encantará y aprenderán. ¡Vaya si aprenderán!

¿Y tú qué opinas de todo esto? ¿Has leído La materia oscura? ¿Qué te pareció?


carátula de Luces del norte

Ficha de los libros:

La materia oscura

  • Escritor: Philip Pulman
  • Títulos originales y fecha de publicación:
    • Northern lights, 1995.
    • The Subtle Knife, 1997.
    • The Amber Spyglass, 2000.
  • En España Rocabolsillo, ISBN 9788416859320; 9788416859337; 9788417092580
  • Traductores: Roser Berdagué, Dolors Gallart y Camila Batless.
  • Premios: Luces del norte consiguió en 1995 el premio Carnegie Medal como mejor libro juvenil del año.

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