Fundación de Apple

Por fin se estrenó la serie de Fundación de Apple (creada por David S. Goyer y Josh Friedman) y, ¡rayos! ¡Qué sensación tan contradictoria me ha dejado el visionado de sus dos primeros episodios! El primero, por ser, pese a sus licencias y actualizaciones, una clara adaptación de Los psicohistoriadores. El segundo, porque se aparta decisiva y bruscamente de cualquier relato de Isaac Asimov y se adentra en territorio inexplorado. Y lo peor, que quizá no sólo se aparta de la trama asimoviana, sino también de su filosofía.

Con dos episodios realmente tan diferentes, es muy pronto para poder cerrar una opinión sobre la serie. Para los amantes de la saga original, es como si hubiéramos presenciado dos obras completamente distintas. El shock que causa tanto contraste podría nublarnos la mente y no dar una oportunidad a la serie, y eso sería un error. Pero entiendo cómo se habrá quedado más de uno cuando, tras ver el primer —y gran— episodio, de golpe la trama rompe con la obra original y continúa por su propio camino.

Términus

Empezamos con el primer episodio de Fundación de Apple, La paz del emperador, y todo parecía ir bien. Excelente fotografía, escenarios, vestuarios, música…

La serie comienza mostrándonos Términus en pleno proceso de colonización. Treinta y cinco años después del establecimiento de la Fundación, y, por tanto, 15 años de lo que sería el inicio de Los enciclopedistas, la segunda parte del primer libro de Fundación. Para los que no lo saben, realmente Los enciclopedistas fue realmente el primer relato de este universo escrito por Asimov. En ese momento, allá por mayo de 1942, los lectores no sabían, por tanto, nada ni de Hari Seldon ni de la psicohistoria.

Esa primera imagen de Términus ya nos muestra importantes diferencias. La Bóveda —supongo que es la Bóveda—, no está situada en la ciudad de Términus, sino en una colina rocosa y apartada. Además, genera un especie de campo psíquico que aleja a todo ser vivo de su alrededor.

Pronto conoceremos a Salvor Hardin años antes de convertirse en alcalde de Términus, siendo entonces «guardiana». Efectivamente, será el primer personaje de Fundación que en la serie cambia de género. Asimov evitó definir la etnia y sexualidad de sus personajes. Sin embargo, por la época en que escribió esta saga, podemos imaginarnos a todos sus personajes como perfectos hombres blancos y heterosexuales. Era inevitable y necesario que la serie se actualizara en este terreno. Y al menos lo ha hecho en el género y la etnia (no sé si lo hará también en la orientación sexual). Que lo haga en la persona de Hardin continúa la estela de Starbuck en Battlestar Galáctica de 2004 o Kynes en la reciente Dune de Villeneuve. Hasta ahí, muy bien.

Synnax

Retrocedemos entonces esos 35 años y viajamos a Synnax para conocer a Gaal Dornick. Dornick es el protagonista de Los psicohistoriadores, la parte que inicia el libro de Fundación —y realmente escrito en último lugar, expresamente para la recopilación de relatos que es este tomo—.

Realmente de Synnax, por la novela sólo sabemos que se trata de un mundo agrícola. En Fundación de Apple nos dan más interesantes detalles del planeta, pero sobre todo a la hora de construir a Dornick hay una clarísima influencia de Binti, la reciente novela afrofuturista de Nnedi Okorafor. Esta novela nos presenta a una joven himba que apasionada por las matemáticas rompe con las tradiciones ancestrales de su pueblo. Y este personaje es precisamente la Dornick de la serie. Una vez más, con un, en este caso muy interesante, cambio de género y probablemente etnia con respecto al original.

Es interesante este tratamiento de Dornick. Recordemos que en la novela original se limita a ser un simple observador de la confrontación entre Hari Seldon y la Comisión de Seguridad Pública y una excusa para presentarnos Trántor, el planeta-capital imperial. En la serie le dan un interesante trasfondo, un conflicto entre religión y ciencia y, además, se deja intuir que puede que tenga algo que ver con el futuro establecimiento de la Segunda Fundación, quizá integrando en su seno el papel de la nieta de Seldon, Wanda Seldon.

Trántor en Fundación de Apple

Y llegamos por fin a Trántor. La precursora de Coruscant, pero eso sí, excavada en la roca, porque Asimov imaginaba a los planeta-ciudad como una de sus «bóvedas de acero«, ciudades construidas en el subsuelo del planeta, aislada de la atmósfera y los rayos del sol. Así se encargan también de explicar en la serie —¡bravo!—, aunque actualizando a los nuevos tiempos, el cielo es virtualmente emulado en cada planta de la ciudad. También nos presentan una fastuosa mega-estructura que tendrá bastante importancia en la trama: un ascensor espacial.

En Trántor nos llevaremos más interesantes sorpresas:

  • El gobierno imperial no está en manos de la Comisión de Seguridad Pública y su presidente Linge Chen. Ésta Comisión, en la novela, controlada por dos importantes familias aristocráticas, se había hecho con el poder tras el asesinato del emperador Cleón I. En su lugar tenemos una apuesta muy interesante y que da mucho juego. Un triple clon de Cleón I, uno niño, otro de edad adulta y otro senior. Una dinastía genética que se ha sucedido en el poder en los últimos siglos.
  • ¡Nos encontramos con Eto Demerzel! Aquí no voy a spoilear. Baste decir que en las novelas había sido primer ministro de Cleón I muchos años antes de Los psicohistoriadores. Señalar que en la serie también lo convierten en mujer, pero han respetado una característica muy interesante que los fans de Asimov sabrán apreciar. Demerzel pasaría perfectamente por una mujer espacial de Aurora. ¡Taráaaaaa!
  • ¡Raych Seldon está vivo! Efectivamente, para los tiempos de Los psicohistoriadores el hijo adoptivo de Hari Seldon ya había fallecido durante una revuelta en el planeta Santanni. La serie conserva su origen humilde en uno de los sectores más pobres de Trántor (pero no así su característico bigote). Puede que tenga importancia en la trama de la serie.
  • La que no aparece por ningún lado es Dolors Venabili. Y hablo de memoria, pero creo que llegan a mencionar a Amaril. De esto último no estoy muy seguro.

Balance del primer episodio

Y no voy a revelar nada más de la trama. Creo que ya he hablado más de la cuenta.

Sinceramente no creo que ningún fan de la saga pueda rechazar éste primer episodio de la serie Fundación de Apple. Se introducen varias tramas que no están presentes en el relato, pero están muy bien introducidas. Sí quizá me pareció un poco tendencioso un detalle étnico sobre un personaje muy secundario pero que es fundamental en el desarrollo del episodio. Le ponen apariencia árabe y, la verdad es que, por lo que hace en el episodio, hubiera resultado de mejor gusto que su apariencia étnica hubiera sido cualquier otra. Es mi única pega.

Entonces, ¡claro! vemos una adaptación muy buena de Los psicohistoriadores. Un episodio muy bien construido. Las innovaciones están muy bien traídas… La psicohistoria está muy presente. Parece una serie muy coral, reflejando que se trata de una trama galáctica por el futuro de la humanidad. Incluso nos presentan a Hardin. Yo, por ejemplo, llegué a pensar que igual la serie transcurría en diferentes momentos temporales. Una reconstrucción de Hacia la Fundación intercalado con las historias de los Enciclopedistas y Los Alcaldes. Todo apunta muy bien.

No estaba preparado psicológicamente para el segundo episodio.

Escena de Fundación de Apple
¿La Bóveda?

Prepararse para vivir

Nunca había visto un giro tan abrumador entre el primer y el segundo capítulo de la serie. Quizá si el primer episodio no hubiera sido tan «adaptación», el contraste con el segundo no hubiera sido tan abrupto. Pero los cambios con respecto a la novela que vemos en La paz del emperador son muy razonables. No se aleja de ser una adaptación de Los psicohistoriadores.

Y sin embargo, Prepararse para vivir es algo muy distinto. Pasa de ser una adaptación, a ser una serie «inspirada en» el universo de Fundación. Y yo no me lo esperaba, así que el giro me noqueó. Desde el punto de vista argumental, una vez asumido que la serie ya no es una adaptación sino que está inspirada en, aún es pronto para saber si será buena o no. Supongo que el próximo episodio, que se emitirá el viernes 1 de octubre, resolverá algo de la incertidumbre que este segundo episodio me ha generado. Por supuesto seguiré viendo la serie para ver como evoluciona.

Pero una vez pasada la sorpresa, el principal problema de Prepararse para vivir es, en mi opinión, que ciertamente se aleja de la filosofía de Isaac Asimov. Y eso sí sería más grave. Ya sucedió con la película Yo robot, lo cual no la desmerece como película de acción futurista. Sería una desgracia que sucediera con esta serie, porque probablemente será la única oportunidad que tengamos de ver el universo de Fundación en la pantalla.

Fundación de Asimov vs Fundación de Apple

Prepararse para vivir —y viéndolo en retrospectiva el propio primer episodio de Fundación de Apple— es oscuro, pesimista y violento. Todo lo contario al pensamiento de Asimov. El viejo profesor era optimista por naturaleza y la propia Fundación era un faro de esperanza en un universo en descomposición. Ante la adversidad, siempre destacaba el brillo de la humanidad, la inteligencia y la audacia. No encontraremos en sus páginas descripciones detalladas de ahorcamientos, por ejemplo, o desintegraciones, o atentados terroristas. No niega la violencia, pero Asimov nunca se recreará en ella, ni será el centro de su narrativa. Era un furibundo adversario de la fuerza bruta. La frase de Salvor Hardin «La violencia es el último recurso del incompetente» resume perfectamente su punto de vista.

Por cierto, la principal crítica que Asimov lanzaba contra el Imperio galáctico no era la violencia o el despotismo, sino la parálisis cultural, el fin de la investigación y la esclerosis del desarrollo científico. Presentaba el centro del Imperio galáctico como una sociedad abundante, rica y hedonista, desentendida del desarrollo y el progreso, estancada en su opulencia, frívola, ignorante. Sin curiosidad.

Muy significativo es el debate sobre la «cuestión origen» en la parte de Los enciclopedistas. En ella Asimov describía a través del snob Lord Dorwin la tremenda decadencia del Imperio galáctico ejemplificada en la degradación del método científico. La crisis del Imperio se desprende de este punto, para el autor, esencial. En la serie esta idea directamente no existe. La decadencia del Imperio galáctico, por ahora se asocia a un entumecimiento político por la perpetuación de la dinastía genética. A que no haya «nada nuevo». Se presenta más como un problema derivado de la ausencia de la democracia y el despotismo gubernamental que para Asimov son más bien consecuencias del estancamiento y retroceso científico-cultural.

Problemas superficialmente más actuales

Quizá en Fundación de Apple, buscando hacer una serie más moderna, al gusto de la audiencia del 2021, preferían centrarse en problemas aparentemente más actuales y cercanos al espectador. El terrorismo y el despotismo podrían parecer las opciones idóneas, dejando los análisis más filosóficos de Asimov como curiosidades intelectuales.

Pero si repasamos un poco la situación actual, nos encontramos con una vociferante plaga de antivacunas, terraplanistas, negacionistas del cambio climático, «conspiranoicos» de todo tipo… La sociedad actual sobre el papel es la más preparada y culta de la historia. Y, sin embargo, la ignorancia campa a sus anchas por todas partes. Es verdad que es aleteada por las redes sociales y los medios de comunicación, pero está extendida incluso entre universitarios teóricamente muy formados.

Creo que los temores de Asimov son más certeros de lo que podría parecer. Hoy en día la divulgación científica es más importante que nunca. Sé que se hacen muchos esfuerzos al respecto. Y sin embargo, la ciencia sigue alejada de las masas. Los medios de comunicación y el sistema educativo son grandes responsables de esta situación. Además la ciencia cada vez es más complicada, más especializada. Parece que para comprender la ciencia moderna se necesitan estudios infinitos al alcance sólo de unos pocos. Puede ser que además de una formación científica también necesitaríamos más filosofía y más cultura en general, para primeramente aprender a pensar, para tener una formación crítica que acentúe nuestra curiosidad y nuestra capacidad de cuestionarnos lo que nos rodea.

Una sociedad educada, crítica, despierta, es una sociedad que puede defenderse de las injusticias, que luchará contra la opresión y el despotismo sin caer en actuaciones fundamentalistas, en atajos ni en demagogia. Puede que precisamente por eso tenemos la educación que tenemos y los medios de comunicación que tenemos. Una gigante de la tecnología como Apple no es ajena a esa realidad. De hecho, es corresponsable.

¿Le hubiera gustado a Isaac Asimov?

¿Le hubieran gustado estos dos episodios de Fundación de Apple a Isaac Asimov? Por desgracia, nunca lo sabremos.

Me pareció ver en los títulos de crédito que una de sus herederos, su hija Robyn Asimov, es una de las productores ejecutivos de la serie. No es la primera vez que los herederos de Asimov ceden los derechos de la saga Fundación.

Cuatro años después de la muerte del profesor, su segunda esposa Janet Asimov, impulsó la edición de una «Segunda trilogía de la Fundación» a través de los escritores Gregory Benford (El temor de la Fundación), Greg Bear (Fundación y Caos) y David Brin (Triunfo de la Fundación). Reconozco que un poco escéptico, comencé a leer el primero de los tres libros y fui incapaz de terminarlo.

Y aunque El hombre bicentenario de Chris Columbus (1999), creo que sí es una buena adaptación, Yo robot de Alex Proyas (2004), como ya he mencionado en alguna ocasión, es una buena película de ciencia ficción y acción, pero una pésima interpretación de Asimov. No he visto ni la película de El fin de la Eternidad de Andrei Yermash (1987), ni Nightfall de Paul Mayersberg (1988).

Hay bastantes paralelismos entre esta serie de Fundación y la también recientemente estrenada Dune de Villeneuve, aunque ésta película en mi opinión es infinitamente más fiel al libro que la serie de Apple. En ambos casos, adaptaciones «imposibles» de grandísimos clásicos de ciencia ficción. Obras con muchos matices y reflexiones, con constantes referencias históricas, mensajes y trasfondo… Pero también ambas obras con sus creadores, Asimov y Herbert, muertos y con sus herederos… para decirlo brevemente, beneficiándose de las creaciones de sus antecesores. ¿No tendría que haber sido, en este caso, Robyn Asimov la garante de que el legado, al menos filosófico, de Asimov estuviera presente en la serie? Aún es pronto para ser tajante, sólo hemos visto dos episodios. Quiero darle otra oportunidad.

Así que volveremos a esta serie cuando concluya la primera temporada. Mientras tanto, aquí puedes leer análisis de Fundación, Fundación e Imperio y Segunda Fundación, entre otras obras de Asimov.

¿Y tú que opinas de todo esto? ¿Has comenzado a ver Fundación de Apple? ¿Qué te ha parecido?


carátula de Fundación

Ficha de la serie:

Fundación

  • Creadores: David S. Goyer y Josh Friedman
  • Nombre original: Foundation
  • Basada en la saga Fundación de Isaac Asimov
  • Estreno: 24 de septiembre de 2021.
  • Productoras: Phantom Four, Skydance Television
  • Canal de emisión: Apple TV+

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Un comentario en «Fundación de Apple. Entre adaptación e «inspirada en»»
  1. Coincido plenamente en la disonancia entre el primer y segundo episodios. Ni siquiera parecen escritos por la misma persona.
    Espero que en el siguiente o siguientes episodios todo se aclare y se centre.

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