Joshua Rival, Escuadron

Escuadrón, hacia el cielo. Valores y sociedad.

Brandon Sanderson, prolífero autor de moda, es un especialista del género de fantasía. Tiene en su haber una gran cantidad de obras de este género. Pero también está trabajando la ciencia ficción. Y la prueba es el libro del que hoy queremos hablar: Escuadrón. Traducción militarista del título original, Skyward, hacia las estrellas. Aunque el título original es más poético, en cuanto a que hace hincapié en el objetivo de la protagonista —y de toda la humanidad—, la traducción al castellano pone el foco en el grupo que se forma entorno a Peonza.

Escuadrón está clasificada como novela juvenil. Sin embargo, como sucede muchísimas veces con esta clasificación, nos encontramos con un texto, en mi opinión, muy interesante, no sólo para los «jóvenes», sino para todos los públicos. El valor, los estigmas sociales, las castas, el valor de la vida, los sueños, el fin de la infancia… son temas abordados en el libro. Desde luego, merece la pena y estoy deseando echar mano a su continuación.

Detritus

La humanidad se encuentra varada en un planeta en ruinas, Detritus. Por motivos no del todo claros —se explican al final del libro—, una gran nave espacial humana llamada Desafiante terminó en este planeta. Detritus era un mundo abandonado cuando estos humanos llegaron, pero rodeado por un cinturón de basura espacial que demuestra que en un lejano pasado estaba habitado por una civilización muy desarrollada. Este cinturón es tan denso que sólo en unas pocas ocasiones se pueden ver las estrellas.

Los habitantes de Detritus han perdido la mayoría del conocimiento de la humanidad, de su historia, su arte y su tecnología. Sobreviven viviendo en cavernas bajo el planeta porque en la superficie están en peligro. Los krell, procedentes del espacio, lanzan periódicamente ataques aéreos contra los humanos que se defienden como pueden. A partir de los restos de la gran nave original y de los restos reaprovechables de las ruinas del planeta, la humanidad fabrica cazas estelares con los que defenderse de las incursiones krell.

Entorno a la guerra contra los krell y a la figura del piloto, se ha construido una sociedad de castas que ha reproducido la división del trabajo que existía en la Desafiante. Aunque en la propaganda oficial se insiste en que cada pieza de esta sociedad es indispensable para la supervivencia de la humanidad, el mayor prestigio lo tienen los pilotos. Sobre todo los primeros pilótos, cuyas familias se han convertido en una clase dominante que dirigen los destinos de la humanidad. Por supuesto, el mayor sueño de los hijos de las otras castas, es lograr convertirse en piloto. Aunque pierdan la vida por el camino.

Spensa, Peonza

—Murió, ¿sabes? —dio [su madre]—. Beowulf murió luchando contra ese dragón.
—¡Luchó hasta el último ápice de sus fuerzas! —exclamó la yaya—. Derrotó a la bestia, aunque le costara su vida. ¡Y llevó una paz y una prosperidad sin precedentes a su pueblo!

La protagonista de Escuadrón es Spensa. Es una adolescente que ha crecido bajo la sombra de su padre, piloto de la Fuerza de Defensa Desafiante, muerto en combate cuando Spensa era muy niña. Las causas de la muerte son cuestionables y han perseguido a Spensa. Según la versión oficial, se convirtió en un cobarde y trató de huir de la batalla. El peor estigma posible en la sociedad Desafiante.

Spensa se ha enfrentado toda su vida a las acusaciones contra su padre. Y siempre ha soñado con convertirse en la mejor piloto. Y desde su nave, limpiar el nombre de su progenitor. Su abuela ha alimentado esos sueños narrándole fabulosos relatos míticos de héroes del pasado olvidado, como Beowulf, Alejandro Magno o Sun Tzu.

Pero el camino para convertirse en piloto será muy complicado. La comandante de la Fuerza de Defensa quiere evitar que Spensa alcance su objetivo. Y pocos reclutas logran alcanzar la graduación. La mayoría o mueren, o se retiran. A lo largo del libro veremos la transformación de Spensa. De ser una niña con la cabeza llena de pájaros, de frases grandilocuentes y proclamas sobre el honor y la masacre de enemigos, a convertirse en una mujer inteligente, capaz de descubrir la verdad y de enfrentarse a ella.

Ciencia ficción militar, en Escuadrón

Por las últimas entradas publicadas en Thalassa podría parecer que estoy abonado a la ciencia ficción militar. Antes de este libro he escrito sobre La guerra interminable de Haldeman y El juego de Ender, del también mormón como Sanderson, Orson Scott Card.

En La guerra interminable, el conflicto militar, desde el principio, es presentado al lector como una locura propia de la especie humana. Un despropósito en el que a los jóvenes reclutados no les queda más remedio que participar. En Escuadrón la guerra se nos presenta, en principio, como un acto legítimo en defensa propia. E incluso, una buena parte de la juventud, sueña con participar en la batalla. En El juego de Ender, partimos también aparentemente de una legítima defensa, pero los métodos se nos hacen tan aberrantes que en seguida sospechamos de que hay algo más.

Por supuesto Sanderson no está justificando la guerra. Todo lo contrario. A través las aventuras de Spensa y de cómo va evolucionando su punto de vista iremos comprendiendo lo que está suponiendo para la humanidad el modo de vida de los Desafiantes. Y cómo, al construir una sociedad en torno a la guerra, los humanos están demostrando a sus enemigos que los temores que llevaron al punto de origen de la trama de Escuadrón son completamente ciertos. Entiendo que las siguientes partes de esta saga nos demostrarán que la historia tiene muchos más giros y que, a través de gente como Spensa y su escuadrón aún hay una esperanza para la especie humana.

ilustración de Eduard Coll de Escuadrón

Todo para la guerra

Pero ¿te das cuenta de lo que está haciendo a nuestra sociedad que eduquemos a los niños, casi desde el nacimiento, para que idealicen y glorifiquen el combate? ¿Para que adoren a los Primeros Ciudadanos como si fueran santos? Tendríamos que enseñar a nuestros niños a ser más atentos, más inquisitivos. No solo a destruir, sino también a construir.

FM

FM, que actúa como portavoz de la razón en Escuadrón, nos dice la verdad. En la sociedad Desafiante todo gira en torno a la guerra. Y si eso implica llevar a jóvenes adolescentes a una muerte casi segura. ¡Así sea! Evidentemente, es legítimo que los humanos se quieran defender de los krell con los que no se ha podido siquiera comunicarse. Pero el mayor problema son los efectos sociales que esta sociedad tiene entre sus habitantes. La cobardía, confundida muchas veces con el incumplimiento de las ordenes, o el natural instinto de proteger la vida, se convierte en la principal lacra. La obediencia a los superiores en un activo esencial. Sacrificar la vida para tratar de salvar el caza es la suprema muestra de honor.

Pero bajo el discurso del honor, la grandeza, los intereses colectivos… hace presencia el dinero y los privilegios. En la sociedad Desafiante, los hijos de los grandes prohombres, cuya reputación se debe a sus proezas como pilotos en el pasado, se convierten en pilotos sólo por su ascendente. Reciben clases previas, particulares, de vuelo para que estén más a salvo durante la instrucción y, antes de entrar en genuino peligro, suelen pasar a ser pilotos privados, lejos de los combates y de la muerte.

Desafiantes y espartanos

No es la única vez que ha pasado eso en la historia. La antigua Esparta, idealizada por muchos de sus contemporáneos —y no sólo entonces—, se presentaba como una sociedad idónea. Todos los ciudadanos, educados como los mejores soldados, estaban al servicio del Estado. En principio eran iguales entre ellos y prevalecían los intereses generales que los particulares.

Ya hablamos un poco de Esparta en la entrada sobre El sol desnudo de Asimov. Por supuesto los espartanos ciudadanos eran soldados por necesidad. Sólo siendo aguerridos soldados podían mantener su estatus de ciudadano, manteniendo en la opresión a sus súbditos y esclavos, los periecos e ilotas que les superaban en número como no pasaba en ninguna otra ciudad de la Antigüedad. Así, los periecos y los ilotas mantenían con su trabajo a sus amos lacedemonios que, por fuerza, se dedicaban a la guerra.

Platón y Aristóteles

Platón idealizará esta sociedad. Su República está bastante inspirada en Esparta. Para el filósofo griego, cada cual tiene que aceptar el lugar en la sociedad en la que le ha tocado vivir. Todas las clases son importantes para que la sociedad subsista, pero sólo los guardianes para Platón y los equivalentes menos platónicos, los ciudadanos espartanos, los pilotos desafiantes, los ­«mejores» en nuestra sociedad, están llamados a dirigir los destinos de nuestras vidas. Sólo ellos tienen la «sabiduría».

Aristóteles, por su parte, denunciará cómo la constitución espartana acumulaba cada vez más contradicciones. Cada vez una mayor desigualdad entre los ciudadanos, doble moral, sobornos… y rebeliones. De hecho, Esparta terminaría perdiendo la hegemonía entre las polis griegas y, ya en la época romana su «sistema educativo» no era más que un sangriento espectáculo turístico. Aunque, ¡ojo! Tampoco idealicemos las ideas de Aristóteles. A diferencia de los espartanos, los aristócratas del resto de Grecia podían dedicar su ociosidad a la filosofía y al arte aprovechándose también del trabajo de los esclavos, pero sobre todo, engañando a los ciudadanos pobres que, ilusionados con la grandeza de la polis y de la democracia, mantenían el régimen social existente.

Escuadrón y nuestra sociedad

Por supuesto, no pensemos sólo en la sociedad descrita en Escuadrón o en la antigua Esparta. Como siempre, la ciencia ficción es un espejo de nuestra sociedad en la que podemos ver amplificados nuestros defectos. Impresionar a la juventud, manipularlos, maleducarlos, aprovechar su fogosidad… es una práctica habitual en nuestra sociedad. Sólo tenemos que pararnos a pensar en quiénes son fundamentalmente los héroes de los jóvenes (cantantes, futbolistas, youtubers, actores…) y qué clase de héroes interesarían más si pensamos en el conjunto de la sociedad. Nuestra sociedad también se mueve —y mucho— por la fama y el prestigio… y el dinero. Y esos son los sueños de muchísimos jóvenes, un mercado muy muy rentable.

Para sobrevivir, nuestro pueblo se ha endurecido por necesidad, pero también nos hemos esclavizado a nosotros mismos. La mayoría de las personas nunca cuestiona nada, sino que se empecina en seguir el curso de una vida de obediencia. ¡Y otros tienen la agresividad tan incrementada que les cuesta albergar sentimientos naturales!

FM

¿No es así nuestra sociedad actual? Esclavizados nosotros mismos para sobrevivir. Idiotizados hasta el punto de que mucha gente no cuestiona la sociedad en la que vivimos. Una sociedad con elementos degenerados, agresiva y violenta.

Pero igual que FM se ha dado cuenta, Spensa irá atando cabos. Las sociedades cambian. A veces son cambios inevitables, producidos por la dinámica interna de la sociedad. Pero algunos de esos cambios necesariamente se dan porque los individuos se cuestionan la sociedad. Se hacen preguntas. Durante un tiempo pueden actuar como esos auto-esclavos mencionados por FM, individuos que luchan por sobrevivir, descontentos, malhumorados, pero que no llegan a dar el paso de organizarse para cambiar la realidad. Pero a veces una chispa, un suceso inesperado, o incluso un individuo o un grupo de individuos en el lugar adecuado en el momento adecuado, pueden trastocarlo todo.

Sin olvidarme de M-bot

No quiero terminar sin mencionar a uno de los personajes secundarios más interesantes de la novela. Se trata de la inteligencia artificial de una nave abandonada en las cavernas de Detritus: M-bot.

M-bot no sólo aportará una muy buena dosis de humor muy de agradecer. También aportará interesantes reflexiones sobre la conducta del ser humano. M-bot tratará de agradar a los humanos y tratará de ser empático. Sin embargo, está limitado a su programación. Peor, su programación está defectuosa por el paso del tiempo la falta de mantenimiento. Quizás más adelante dedique una entrada a este apasionante personaje obsesionado con la catalogación de setas y los zapatos de los humanos.

¿Y tú que opinas de todo esto? ¿Has leído Escuadrón? ¿Qué te pareció?


cubierta de Escuadrón

Ficha del libro:

Escuadrón

  • Escritor: Brandon Sanderson
  • Título original: Skyward
  • Fecha de publicación: 6 de noviembre de 2018
  • En España: Ediciones B, ISBN 9788417347277

Recibe nuestras novedades en tu email

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.