cartel de la temporada final de Los 100

El final de Los 100. Trascendencia o evolución

Siete temporadas y cien capítulos. Ha llegado el final de Los 100. Y de los cien delincuentes juveniles originales, sólo nos quedó al final un pequeño puñado. Por medio, un auténtico culebrón que logró mutar de serie teen postapocalíptica a space opera, tocando casi todos los ingredientes de la ciencia ficción. Hemos visto búnkeres a lo Fallout, tribus guerreras postapocalípticas de Mad Max, desastre nuclear, experimentación con humanos, inteligencia artificial y realidad virtual… Y en estas últimas dos temporadas, viaje espacial, colonización de otros planetas, tecnología alienígena y, finalmente, la trascendencia de la especie humana.

Quizá a los más puristas no les haya gustado, pero Los 100 han sido uno de los espectáculos más entretenidos e interesantes de la ciencia ficción, de todos los tiempos.

El carácter de la humanidad

Decíamos en la primera entrada que hicimos de Los 100:

«Por momentos, la serie parece querer decirnos que la humanidad merece la extinción. Justifica el genocidio. Quizás a la Tierra le fuera mejor sin la especie humana. Pero, de cuando en cuando, nuestra existencia se salpimienta con un poco de amor y esperanza. Así pasa también en Los 100: Amor entre hermanos, amor filial, amor de pareja, amistad… Y esos sentimientos, junto a la valentía, la solidaridad, la pasión, la voluntad… ¿No nos demuestran que realmente somos una especie digna de seguir existiendo?»

Y parece que atinamos con la visión del autor de la serie, porque precisamente sobre este tema versó la temporada final de Los 100. ¿Somos una especie digna de seguir existiendo? Imperfecta, violenta, pasional, muchísimas veces irracional. Pero también somos capaces de sacar lo mejor de nosotros mismos para proteger a nuestros seres queridos.

¿Trascender?

Quizá la idea de la trascendencia fue una manera, sin más, de cerrar la serie. Un destino para los restos de la humanidad que permitiera concluir los periplos de nuestros héroes sin cabos sueltos. Esa trascendencia, por como nos la explican, desde muchos puntos de vista hubiera sido similar a finalizar Los 100 con el paso de toda la humanidad a la Ciudad de Luz de Alie. Incluso allí los supervivientes mantenían parte de su individualidad. Recordemos que era un entorno de realidad virtual donde las conciencias y mentes de los humanos se transferían, sobreviviendo así al Praimfaya.

Sin embargo, la transcendencia se presenta como un salto evolutivo, no como un ardid de una Inteligencia artificial alocada. Es como en 2001 la disyuntiva entre un mundo dominado por Hal o una humanidad convertida en superhombre al atravesar los últimos monolitos. Recordemos que en el libro de Arthur C. Clarke, tras los monolitos hay una especie alienígena que guía a la humanidad. Y no es la única obra de ciencia ficción donde unos alienígenas superiores nos guían hacia un nuevo paso evolutivo. Recordemos El fin de la infancia del mismo autor.

Desde luego, muchas sectas que hoy en día existen en los EEUU están convencidas de que de la mano de alienígenas superiores, trascenderemos de esta maldita y pecaminosa sociedad humana. Es una pena que esa trascendencia no la podamos hacer los humanos por nosotros mismos.

Evolución y trascendencia

La humanidad no va a ser siempre como es ahora. Aunque tampoco tengo claro que nuestro futuro sea convertirnos en seres de energía y conciencia. Sin duda evolucionaremos. Probablemente evolucionaremos socialmente y esos cambios sociales, tecnológicos, e incluso relacionados con el lugar en el que habitemos (si seguimos en una futura Tierra o emigramos a otros mundos), transformarán nuestro cuerpo. Antes incluso que eso, o en paralelo, la ingeniería genética y los avances cibernéticos puede que terminen por desarrollar una humanidad a la carta, capaz de adaptarse a distintos entornos y mejorada en muchos aspectos.

La trascendencia, en cambio, está vinculada más bien a un salto espiritual y tiene profundas raíces religiosas. Los gnósticos, o los cátaros, entre muchos otros, aborrecían nuestra envoltura material. Nuestro cuerpo y las necesidades asociadas a su mantenimiento eran el mal. Nuestra alma, hoy en día diríamos nuestra conciencia, eran el bien. La trascendencia suele vincularse a dejar atrás esa carcasa sucia y pecaminosa formada por nuestros organismos.

Al menos al final de Los 100 solo trascienden los secundarios. Casi todos los protagonistas principales, por amistad, deciden quedarse con sus cuerpos y existencias materiales. Una vida mucho más sufrida, ¡cierto! pero más interesantes, en mi opinión, que el convertirse en un espíritu colmena sin sentimientos, dolores o placeres.

escena de la temporada final de Los 100
escena de la temporada final de Los 100

Regímenes hasta el fin de Los 100

En todo caso, los creadores se ahorraban el embarazoso intento de crear una utopía creíble a partir de los protagonistas de la serie. Única manera de dar con un final «feliz» que no implicara aniquilar a los últimos supervivientes de los 100 originales. Recordemos que en el último episodio, de la nave original que baja a la Tierra sólo han sobrevivido cuatro delincuentes, ya no tan juveniles.

Pero es que, si lo pensamos un poco, la serie nos ha ido retratando distintos tipos de gobiernos, todos ellos adaptados a la sociedad postapocalíptica, demostrándonos que ninguno existía.

  • Las supuestas democracias del Monte Weather y del Arca. Ambos regímenes degeneran, dejan de funcionar como democracias. El primero ya se ha convertido en una monarquía supremacista y el segundo ha derivado en un cruel régimen de terror policial.
  • El régimen tribal de clanes de los terrestres, con muchos elementos propios del feudalismo como el honor militar, la creación de una casta guerrera… y su degeneración en el absolutismo tiránico de la Blodreina (y que conste que Octavia sigue siendo mi personaje favorito).
  • El gobierno oligárquico de Los Primeros. En principio una oligarquía científica que deriva en una oligarquía teocrática que utiliza la ciencia —el conocimiento— y la superstición para que una minoría se perpetúe en el poder (y en la vida).
  • El totalitarismo del pastor, que llega a afirmar «¿qué tiene de malo el fascismo?» y que, bajo una filosofía de colectivismo y panhumanismo, realmente potencia el culto al líder y el militarismo.

¿Y qué nos queda?

Tenemos por tanto, el reflejo postapocalíptico de la democracia liberal de EEUU, de la monarquía tribal y feudal de pueblos germánicos, los regímenes teocráticos como el Egipto faraónico y los regímenes totalitarios contemporáneos en los que Jason Rothenberg mezcla el fascismo, el estalinismo y las sectas religiosas.

Es verdad que en una situación dramática en la que la lucha por la supervivencia lo domina todo, hay poco margen para experimentos utópicos. Antes de Lenin, el marxismo clásico negaba la posibilidad de un sociedad comunista en los países pobres y atrasados, porque la pobreza y la escasez haría resurgir la corrupción, la lucha por la supervivencia y el desarrollo de capas privilegiadas. Quizás ahí está la clave del desarrollo de la Unión Sovietica.

¿No había, entonces, en el mundo de Los 100 otra solución? ¿No era posible establecer una sociedad nueva, pacífica, capaz de aprender del pasado? ¿Capaz de construir sobre bases nuevas? Sin duda, no por parte de los protagonistas principales, Clarke, Octavia, Murphy y compañía. Sus dolorosas vivencias y traumas se convertían en una mochila muy pesada. Tantas veces actuando de una manera salvaje, aunque fuera con mayor o menor justificación deja de ser una excepción y se convierte en un modus operandi. Pero una generación posterior, dirigida por Madie, quizás si hubiera podido construir algo nuevo. Si no se hubiera trascendido.

Los filtros

Algunas explicaciones de la paradoja de Fermi sobre la existencia o no de civilizaciones extraterrestres establecen la existencia de un Gran Filtro. Este Gran Filtro es una barrera que deben superar las formas de vida para que lleguen a alcanzar el nivel de una civilización intergaláctica. Sólo unas pocas (o ninguna) han logrado superarlo y por eso aparentemente no «vemos» otras civilizaciones en las estrellas.

Este Gran Filtro puede tener causas naturales: Por ejemplo que la forma de vida alcance la inteligencia. Se da por hecho que en el desarrollo de la vida en la Tierra fue el salto evolutivo más complicado de dar. Por tanto, la humanidad ya habría sido superado ese filtro. Otro filtro podría ser que esa forma de vida fuera capaz de afrontar y superar con éxito un fenómeno natural que cause una extinción masiva sobre el planeta. Por lo que nosotros aún no lo habríamos superado. Pero también puede tener causas artificiales. Es decir, que en lugar de un fenómeno natural, lo que cause la extinción sea una guerra, o un descontrolado cambio climático artificial…

En Los 100 se podría decir que también utilizan esos filtros. Es la prueba de la capacidad de nuestra especie para convertirse en una civilización intergaláctica. Tal vez tendríamos precisamente que ver el cambio climático como una prueba definitiva. Si logramos superarla, estaremos en disposición de conquistar las estrellas. De lo contrario, sucumbiremos como, quién sabe, cientos de miles de otras especies.

¿Y tú que opinas de todo esto? ¿Has visto el final de Los 100? ¿Qué te pareció?


the 100 cover
the 100 cover

Ficha de la serie:

Los 100

  • Creador: Jason Rothenberg
  • Título original: The 100
  • Autor del libro original: Kass Morgan
  • Fechas de emisión: 2014 – 2020.
  • Canal original: The CW Television Network.
  • Premios (entre otros):
    • Premio Saturn de 2015 a la mejor serie orientada a la juventud.

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3 comentarios en «El final de Los 100. Trascendencia o evolución»

  1. Buen análisis, aunque para mí la serie es terrible llegué a un punto que no pude más con mala 😓😓 que era y francamente todos en ella se la pasan de idiotas, las tramas políticas para mí fue sel menor de sus problemas

  2. La serie la vi y aunque no me ,gusto no lo había visto de esta manera. En lo personal dudo que algún día existan una raza humana así, tendríamos que ser algo tipo Lovecraft por qué ser humano es tener imperfectos y nadie va encontar un sistema que funciona correctamente ya de por sí el comunismo tiene mucho de las ideas de platón qué en su época ya eran consideradas radicales y en siglos posteriores crueles destruye las ideas de cada persona, si todo el mundo pensara igual todo se solucionaria pero eso sería peor para todos

    1. La sociedad descrita por Platón en la República no deja de ser una tiranía, gobernada por «sabios» (por supuesto los sabios eran quienes pensaban como Platón) y donde el resto simplemente tenía que obedecer y trabajar a las órdenes de los sabios, sin cuestionarlas, y sin tiempo para placeres insulsos. Lo más parecido que existe hoy en día a ese modelo es Corea del Norte. Y es que Platón, como buen aristócrata y oligarca despreciaba la democracia ateniense de su época.

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