El Ascenso de Skywalker

El ascenso de Skywalker. Luces y sombras en Star Wars

42 años después ha llegado el final definitivo de Star Wars, de nuestra Guerra de las galaxias. El ascenso de Skywalker es, sin duda, la película más importante de Disney desde que está al mando de Lucasfilm. Mucho está en juego. Un buen resultado de esta película permitirá continuar con la franquicia de Star Wars. La situación era muy delicada después de la «guerra civil fanática» tras el Episodio VIII y el fracaso en taquilla de Solo.

Desde la compra de Lucasfilm por parte de Disney, una capa de los fans de Star Wars miraron con absoluta desconfianza las intenciones de la multinacional del ratón. Evidentemente, el gigante busca obtener los máximos beneficios posibles y Star Wars aparecía como una auténtica vaca sagrada de la que poder obtener litros y litros de leche.

El despertar de la fuerza

El Episodio VII, El despertar de la fuerza, fue el reinicio de la saga galáctica a cargo del laureado J. J. Abrams. Disney tenía dos objetivos estratégicos. Por un lado, conquistar a la nueva capa de niños para que una nueva generación contara con nuevos héroes galácticos. Pero además, reconquistar a los fans de la trilogía original que habían quedado, en muchos casos, desencantados con las precuelas de George Lucas, sus excesos digitales y sus tramas políticas. Se olvidaron, en sus cálculos, de la capa de jóvenes que crecieron con los Episodios I, II y III, los más activos en el ciberespacio.

Con esas premisas, Abrams construyó un episodio muy pragmático. Tiró de nostalgia recuperando a Luke, Han, Leia y compañía, más maquetas y menos efectos digitales y una estética más parecida a la trilogía original. Un gran acierto de esta película fueron los actores elegidos para convertirse en los nuevos héroes galácticos, en especial Daisy Ridley, Adam Driver y Oscar Isaac. Tres actorazos. Eso sí, Disney decidió apostar por un plantel mas acorde con los tiempos que vivimos actualmente. Una presencia femenina igualitaria, hasta el punto de que una mujer, Rey, es la principal heroína, acompañada de un plantel multirracial. Se acabó con la galaxia dominada por hombres blancos.

Sin duda, el punto mas flojo de la película será el argumento: Un reboot en toda regla de Una nueva esperanza, con una nueva Estrella de la muerte incluida. Una apuesta muy poco arriesgada pensada sobre todo para contentar a los que sólo querían ver la trilogía original. Con todo, es estos tiempos de ciber-militancia, las críticas fueron inevitables. Unas con más sentido, otras, en mi opinión, más injustas.

Por ejemplo, Kylo Ren fue maltratado por el fandom. Nunca podría ser el Darth Vader que los nostálgicos querían. ¡Y el propio personaje lo sabía! En mi opinión, Kylo Ren es el personaje más complejo y rico de prácticamente toda la saga galáctica: un joven malcriado, desgarrado por los conflictos internos, las ambiciones y los complejos.

La guerra civil fanática

La auténtica guerra civil fanática se desató con el estreno del Episodio VIII, Los últimos Jedi, dirigida por Rian Johnson. He de señalar que a mi me parece una de las mejores películas de la saga, la más fresca y diferente. Pero aunque mi opinión es compartida por la mayoría de la crítica especializada, no es así por una buena parte del fandom. En su momento ya realicé una entrada defendiendo Los últimos Jedi, así como una llamada de atención contra la campaña hater-racista que se desató en las redes sociales. Suscribo cada palabra que escribí en ambos artículos.

Los últimos Jedi pasará a la historia como la película más diferente de la saga galáctica y, estoy convencido, el tiempo la pondrá en su lugar. Después de la nostalgia exprimida en el Episodio VII era, en mi opinión, un soplo de aire fresco. Johnson innovó en el argumento con un Luke Skywalker y un Kylo Ren sorprendentes. Elevó a Leia a la categoría de Maestra Jedi, recuperando su papel dirigente de la trilogía original, cuando en El Despertar de la fuerza era una presencia muy testimonial. Hizo una película visualmente impecable. Democratizó la fuerza, alejando a sus usuarios de tener que formar parte de linajes y sagas preestablecidos. Y aunque toda la saga siempre tuvo una orientación progresista, por primera vez se incidió en el antagonismo entre los más pobres y los más ricos.

Estos cambios no gustaron a una parte significativa de los fans. Por supuesto, el legítimo y muy sano que la película no gustara a todo el mundo y que se expresaran opiniones en contra. Pero un sector que se auto-erigió como el autentico fandom elevó sus criticas a la categoría de insultos con un tufo reaccionario y racista.

El ascenso de Skywalker, en busca de un compromiso galáctico

El Ascenso de Skywalker: fotograma.

Como muchas veces he dicho, soy un poco acrítico con Star Wars. Me gusta todo producto que me permita seguir disfrutando de este universo fantástico, que amplíe sus fronteras. Entendiendo que habrá productos mejores y otros peores. El ascenso de Skywalker no es una mala película, en mi opinión, sin embargo, le pesa mucho un intento un tanto burdo de reconciliarse con el fandom que criticó Los últimos Jedi. Apostando por la receta del Episodio VII: nostalgia.

Desde luego es una película muy entretenida. Los principales actores vuelven a brillar con luz propia y está lleno de momentos espectaculares. El homenaje a Leia está muy cuidado. Los llantos de Chewbacca, la medalla de Una nueva esperanza, el beso entre Rey y Ben, Luke elevando el X-Wing…

Por supuesto, Disney ha mantenido un enfoque progresista, para desgracia de Vox, pero más «políticamente correcta» que los planteamientos de Johnson. Sigue siendo una película cuya principal heroína es una mujer. Se mantiene una importante presencia femenina y multicultural. Además, son «individuos» los que finalmente salvan la galaxia de la armada Sith, con el permiso, por supuesto de Rey. Incluso el Episodio IX muestra el primer beso homosexual de la saga galáctica, escena que la multinacional no ha tenido problema en censurar en algunos países. Aunque, para los tiempos actuales, ese beso tampoco fue tan valiente, porque la tensión entre Poe Dameron y Finn en los Episodios VII y VIII podría haberse desarrollado hacia la primera pareja de protagonistas gay de Star Wars.

Pero como veremos, El ascenso de Skywalker supone una enmienda casi a la totalidad del Episodio VIII. Disney ha buscado un compromiso con el fandom más reaccionario. Un compromiso imposible.

Motivos del giro

El mensaje del Episodio IX es evidente: Volvemos a la nostalgia, aunque para ello abusemos de Deus ex machine. Nada de innovaciones ni experimentos. Así que enmendamos todo lo posible a Johnson. Por supuesto, seguimos siendo «progres», pero dentro de lo «correcto», eliminando todas las aristas «revolucionarias» de Los últimos Jedi.

¿Por qué? Porque los elementos que llevaron la voz cantante a las críticas al Episodio VIII son muy activos en Internet. Amplifican su peso mediante gritos y odio. Hacen mucho más ruido que los millones de fans que disfrutaron de la película de Johnson. Y, como ya dijimos más arriba, se erigen como los verdaderos fans de Star Wars, haciendo mucho daño a la saga.

Pero además, son grandes consumidores. Tienen un peso nada despreciable en las colecciones de merchandasing, que mueven millones de dolares. Solo, en parte, sufrió el ataque de estos «fans» al Episodio VIII. Y no nos olvidemos: Disney quiere ganar dinero.

No es que Johnson en sus planteamientos fuera un bolchevique, pero sí es cierto que el Episodio VIII, rompía algunas fronteras.

Destino o libertad

El propio título de la película, El ascenso de Skywalker, es una declaración de intenciones sobre la filosofía de fondo de la película: ¿Nuestro destino está marcado por nuestra sangre o por nuestras elecciones? Determinismo o libre albedrío. Rey elige ser una Skywalker, pese a ser una Palpatine. Da la espalda a su sangre, a su origen, y escoge quién quiere ser.

No obstante, J.J. Abrams enmienda a Johnson en este punto. No en cuanto a la capacidad del individuo de elegir su camino. Pero sí en cuanto a la necesidad de pertenecer o no a un linaje. Realmente el que Rey venga o no de una familia sensible a la fuerza no es sólo una cuestión meramente argumental. Tiene muchas implicaciones. En el Episodio VIII cualquiera puede ser un usuario de la fuerza. Incluso los muggles. Esclavo, chatarrero… no necesitas proceder de una aristocracia mística para salvar a la galaxia.

Ciertamente, en el Episodio IX, Rey demuestra que no es la sangre lo que nos tiene por qué definir, sino nuestras acciones y decisiones. Y ese mensaje es importante (aunque no es 100% cierto). Pero para tener esa capacidad de poder elegir, necesitaba formar parte de un linaje sensible a la fuerza.Es verdad que se insinúa que Finn puede ser sensible a la fuerza.

Y es verdad que, como más arriba señalé, son «individuos» los que derrotan la flota Sith. No es un ejército organizado, no son corporaciones, colectivos, Estados… son individuos anónimos los que acuden a la lucha. La Resistencia es la chispa de la rebelión, que necesita a las masas para triunfar. Pero, con todo, la poderosa imagen del niño esclavo atrayendo la escoba con la fuerza se queda en nada.

Injusticia con Rose

Creo que es intolerablemente injusto lo que ha sucedido con Kelly Marie Tran.

Esta actriz tuvo que soportar todo tipo de insultos tras el estreno de Los últimos Jedi. Insultos racistas y sexistas. Más allá de que su papel o interpretación no gustara, los haters cruzaron con ella la línea roja de la violencia de género. A mi entender Rose daba a la Resistencia un enfoque muy interesante, una trabajadora con una apariencia no normativa, y, sobre todo, conciencia de clase. Además el Episodio VIII denunciaba la vinculación existente entre los millonarios y el tráfico de armas y la guerra, y clarificaba que la base social de la Resistencia no podía ser otra que los esclavos y oprimidos. Todos estos planteamientos de Rian Johnson fueron fulminados en El ascenso de Skywalker. Y Rose, como representante de estas ideas, fue reducida a un papel meramente testimonial.

Además, fue una decisión tomada sobre todo en la sala de montaje de la película. La propia Kelly Marie Tran explicó escenas que había rodado, entre ellas escenas con Rey, que finalmente no se emitieron. Es verdad que la película ya era muy larga. También es cierto que tenían el handicap de la muerte de Carrie Fisher. Pero todo parece indicar que Disney quería deshacerse de Rose. Es decir, lejos de apoyar y defender a una actriz golpeada en las redes sociales, insultada, vejada… la multinacional la abandona, peor aún, casi hubiera sido mejor que no saliera en la película, humilla a la actriz.

El Elegido y Kylo Ren

Sobre la trama, simplemente señalar dos aspectos.

Primero, la oportunidad perdida de desarrollar a Kylo Ren como el antagonista de esta trilogía. Después de que asesinara a Snoke, la inclusión con calzador de Palpatine, nos privó de verle actuar como Líder Supremo. Es decir, alcanzar un mando que ni siquiera Darth Vader había logrado alcanzar al estar siempre por debajo del Emperador. Hubiera sido interesante ver cómo podría haber sido su redención como máximo villano de la Galaxia. Sin duda su relación con Rey hubiera sido aún más interesante.

Si ya desde el Episodio VII hubiera habido pistas sobre Palpatine… pero no fue así. Su inclusión en El ascenso de Skywalker parece una decisión desesperada. Un intento de dar un cierre que conciliara esta trilogía con los fans de los tres primeros episodios, los más olvidados en estas últimas películas.

Lo más grave de la presencia del Emperador, es que, en retrospectiva, le quita valor al sacrificio de Darth Vader en El retorno del Jedi. Y por consecuencia, a la importancia de Anakin Skywalker como El Elegido. Es verdad que como Yoda señalaba, «una profecía que malinterpretarse podría». Quizás Anakin nunca fue el El Elegido porque no dejó de ser una creación artificial orquestada por Palpatine. La Elegida sería realmente su sobrinastra, Rey, la que realmente logra destruir a los Sith. Dándole vueltas, quizás todos los Skywalker son «los elegidos», y por eso es importante que Rey se convierta en una Skywalker, pero una vez más, no hay ninguna pista sobre la profecía y el papel de El Elegido, sólo elucubraciones.

Y, ¿tras El ascenso de Skywalker?

Tras El ascenso de Skywalker ha terminado una etapa, en principio, de Star Wars. Tras el Episodio IX, según Disney la saga de los Skywalker ha terminado. No será exactamente así, porque aún queda la 7ª temporada de Clone Wars, The Mandalorian ha sido un éxito y tendrá más temporadas y está en camino una serie sobre Obi Wan Kenobi. Pero según insisten, ya no habrá más largometrajes sobre la mítica familia galáctica. Parece que sí tendremos una nueva trilogía situada cronológicamente antes de la época del ascenso del Imperio, es decir, siglos antes del Episodio I.

Disney adquirió Lucasfilm para ganar dinero. Y Star Wars mueve ingentes cantidades de dinero. Pero en esta época de plataformas digitales, igual que le sucede a Netflix que necesita imperiosamente producir más y más series para renovar su catálogo, Diseny + necesitará presentar más y más productos nuevos. También de Star Wars.

Desde luego, en una futura trilogía, la multinacional se juega mucho. Los Episodios VII, VIII y IX han dejado un sabor agridulce y necesitan reinventar la saga. De cómo lo hagan, y cuál sea el resultado dependerá el camino que adopte Star Wars. Si esta futura trilogía es un fracaso, no nos podríamos extrañar de que Disney se sacara de la manga más películas recuperando a los Skywalker, por ejemplo. O incluso que en un momento dado hagan un reboot de la trilogía original. Lo que está claro es que mientras Star Wars dé dinero, veremos ampliaciones de este universo por aire, mar y tierra (cine, series, novelas, juguetes, cómics…).

¿Y tú qué opinas de todo esto? ¿Has viso El ascenso de Skywalker? ¿Qué te pareció?

Star Wars, El ascenso de Skywalker
Star Wars, El ascenso de Skywalker

Ficha de la película:

Star Wars: El ascenso de Skywalker

  • Título original: Star Wars: The Rise of Skywalker
  • Director: J. J. Abrams
  • Fecha de estreno: 16 de diciembre de 2019
  • Productora: Lucasfilm; Badrobot.

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