Vega, la estrella de Contact

Contact, la novela de Carl Sagan

La divulgación científica le debe mucho a Carl Sagan. Sin duda, éste es un campo fundamental. Es imprescindible que la gente conozca y comprenda la ciencia. Sobre todo en estos tiempos de suma especialización, redes sociales y fake news y privatización y retroceso de la educación. Quiero dedicar esta entrada a todos los que, desde cualquier canal, ya sea youtube, o un podcast, en las tradicionales revistas o en las aulas, se esfuerzan para que la ciencia llegue a la gente corriente. Su labor es tremenda porque sin ellos, el oscurantismo y la manipulación tomarían aún más ventaja en la guerra que libramos entre civilización y barbarie. Pero Sagan no sólo fue un brillante científico y, aún más, brillante divulgador. Hizo un «pinito» en la ciencia ficción: Contact, publicada en 1985. De esta novela queremos hablar hoy.

Desde luego Contact es una extensión de sus ideas, y tenemos que verlo así. Y si bien, quizás desde un punto de vista meramente literario, podría considerarse una obra menor, no lo es en absoluto, desde los otros aspectos que nos interesan en Thalassa: Las lecciones y reflexiones que podemos extraer en su lectura. No hablaremos en esta entrada de la posterior película basada en la novela, Contact de 1997. Hay varios puntos muy importantes en que ambas obras difieren. Aunque quiero señalar que recomiendo ambas versiones.

Ellie Arroway, homenaje a las mujeres científicas

No es un secreto que Carl Sagan se inspiró en la científica Jill Tarter para crear al protagonista de Contact,  Ellie Arroway. Tarter es una de las investigadoras científicas más importantes de finales del siglo XX y principios del XXI. Vinculada al Instituto SETI desde su fundación en 1984, entre 1999 y 2012 fue directora del SETI Research. Era la responsable de la búsqueda de inteligencia extraterrestres a través de la recepción y análisis de ondas de radio. Tarter es una de esas heroínas, como Vera Rubin y otras valiosísimas mujeres, que tuvieron que hacerse un hueco en un mundo dominado por hombres.

Para Sagan el papel de las mujeres era fundamental. Su apuesta por la igualdad de género no se quedó en que la protagonista absoluta de su novela fuera una mujer alejada de todo manido cliché. Efectivamente, Sagan nos presenta a una mujer científica entrada en los cuarenta, pero femenina y sexualmente activa; inteligente y fuerte, pero con dudas y debilidades; independiente, pero con necesidades afectivas y con un trasfondo muy humano. De echo, el «contacto» de la novela, no es sólo con una civilización extraterrestre, como veremos, sino también la búsqueda de la protagonista de contacto… con su familia y con otros humanos.

Sagan, en las páginas de Contact no se limita a denunciar los machismos más clásicos. Por ejemplo el rechazo del padrastro de Arroway a que estudiara ingeniería. Lo que es más importante, también denuncia los machismos más sutiles y cotidianos, y, por tanto, más peligrosos:

Dada la naturaleza de su trabajo, constantemente se encontraba en situaciones en las que ella era la única mujer presente, salvo las secretarias o las mujeres que servían el café. Pese a los enormes esfuerzos por su parte, todavía había científicos hombres que sólo hablaban entre ellos, que tenían por costumbre interrumpirla y, en cuanto podían, hacían caso omiso de lo que ella pudiera decir. 

Como detalle, que realmente no lo es, Sagan sitúa en la Casablanca a una mujer como Presidenta de los EEUU. Un hito que aún no se ha producido.

Hitler, embajador terrestre

Arroway dirige el Proyecto Argos, dentro del SETI, dedicado a localizar emisiones de radio procedentes de civilizaciones extraterrestres. Ciento treinta y un telescopios localizados en Nuevo México. Pero hasta el momento no han logrado detectar nada. La presión para que el proyecto se cancele o se dediquen sus recursos a otros proyectos de investigación es cada vez mayor.

Sin embargo, una noche detectan la emisión de números primos procedentes de la cercana estrella Vega, situada a tan sólo 25 años luz del Sol. Pronto descartan que se trate de un error o de una interferencia provocada por los militares. La única explicación plausible es que una civilización extraterrestre trata de comunicarse con la humanidad.

La sorpresa aumenta cuando un análisis más exhaustivo del mensaje revela que, bajo los número primos, los «veganos» están reenviando la primera emisión humana que tuvo suficiente poder como para escapar de la ionosfera terrestre. Se trata del discurso inaugural de las Olimpiadas de Berlín en 1936. El orador era Adolf Hitler.

Hitler inaugurando los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936. El mensaje vegano en Contact.
Hitler inaugurando los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936. El mensaje enviado desde Vega en Contact.

Los miedos de la humanidad en Contact

La reacción de la humanidad, tal y como la describe Sagan, resulta para el lector muy realista. Además se iniciarán una serie de procesos sociales muy interesantes y que confirman el optimismo de Sagan con respecto al futuro. Un optimismo con claras alarmas. La elección de la imagen de Hitler no es una mera casualidad científica. Ciertamente se puede considerar que la inauguración de los Juegos Olímpicos de 1936 sí es la primera señal televisiva que tuvo fuerza suficiente como para atravesar la ionosfera. Pero realmente es una elección bastante arbitraria de Sagan.

Realmente nos viene a decir: «¡Cuidado! Los que están afuera probablemente conocen nuestra historia. Pueden advertir nuestros lados más siniestros. Un riesgo, una amenaza que no sólo forma parte del pasado, sino que sigue presente y que sigue acechándonos. No nos olvidemos de lo que hicimos, para no repetirlo». La Alemania Nazi representa, por méritos propios, el lado más oscuro de la humanidad, un episodio bochornoso de nuestra historia del que aún no se han sacado suficientes lecciones.

Con la alargada sombra de Hitler planeando sobre el Mensaje vegano, en Contact, por un lado, veremos las suspicacias de los Estados a colaborar entre ellos. Vivimos aún en plena guerra fría. Sagan en 1985 no anticipó que en a penas cuatro años la URSS colapsaría, aún no se había dado el accidente de Chernobyl. El gobierno de EEUU no confía en los soviéticos, ni en otros países. Pero se ven empujados a colaborar. Pero también veremos el resurgir de todo tipo de tendencias místicas. Un florecimiento de la espiritualidad y de la filosofía. Así como de la ciencia. El mensaje de Vega nos hace cuestionarnos nuestro papel en el Cosmos. Nos hace mirar hacia las grandes preguntas.

Hacia un Primer contacto

De este poderoso fermento, Ellie creía ver surgir lentamente la actitud de reconocer que el mundo era sólo un hilo de un vasto tapiz cósmico.

La Canica azul fue una simple foto de la Tierra vista desde el Apolo 17 de finales de 1972. Y sin embargo, el impacto psicológico que tuvo en la humanidad fue enorme. Transmitió la inmensidad del espacio y la soledad de la humanidad. Así mismo le dio más valor a lo que nos une como humanos e impulsó la defensa del medio ambiente y el ecologismo, que por esos años comenzaba a desarrollarse como movimiento reivindicativo.

¿Qué impacto tendría entonces algo aún más extraordinario como un Primer contacto? Pues es probable que Sagan tuviera razón en Contact. Pese a que la ciencia ha tratado de rehuir toda teoría que tuviera algún residuo de geocentrismo o antropocentrismo, un Primer contacto real con una civilización extraterrestre más avanzada que nosotros lo cambiaría todo. Por cierto, el impacto sería cualitativamente superior al hallazgo de algunas microscópicas bacterias en un exoplaneta oscuro de una pequeña estrella lejana —algo mucho más probable de darse desde un punto de vista científico—. Y diametralmente opuesto al descubrimiento de una civilización menos desarrollada que la nuestra, cuyo hallazgo marcaría otras rutas y debates muy diferentes.

Es verdad que en la ficción nos hemos poblado de todo tipo de especies alienígenas. Pero su descubrimiento real sería un shock para toda la población del planeta, hasta para los sectores sociales más cultural y socialmente aislados. Porque entonces sí que el antropocentrismo entraría en barrena, con las tremendas implicaciones religiosas y psicológicas que tendría. Una parte de la humanidad inevitablemente girará su mirada de nuevo hacia Dios, buscando una explicación tranquilizadora. Otra parte elevará a la nueva civilización descubierta a la categoría de deidades. Pero mucha gente se encontrará perdida y buscará nuevas guías filosóficas y morales. Las preguntas ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? y ¿A dónde vamos? volverían a ser prioritarias, pero no sólo para un grupo de filósofos, sino para millones de personas.

¿Hacia la unidad mundial?

En Contact, Sagan describe como el Mensaje de Vega incita la proliferación de sectas religiosas de todo tipo, así como numerosas «teorías de la conspiración» y un inevitable ascenso de movimientos nazis que vinculan a Hitler con los OVNIS y con Vega. Pero, también y por encima de todo:

En un mundo que encaraba cautamente la forma de despojarse de las armas nucleares, pueblos enteros veían en el Mensaje un motivo de esperanza. Muchos lo consideraban la mejor noticia acaecida en largo tiempo. Durante décadas, los jóvenes habían tratado de no pensar detenidamente en el mañana. El Mensaje les daba a entender que quizás hubiese un futuro benigno, después de todo.

Efectivamente. El Mensaje obligaba a los distintos Estados a colaborar entre ellos (sin animo de destripar la trama, bajo el mensaje de vídeo hay unas instrucciones para construir una Máquina). La existencia de los veganos hacía que la humanidad se viese a sí misma como un todo, como un conjunto. Las fronteras perdían su razón de ser. Un proceso con unas implicaciones tremendas, porque nunca ha existido una conciencia suficientemente poderosa de humanidad como un todo. Las divisiones intrahumanas, unas reales, otras artificiales, han marcado toda la historia de la civilización. Divisiones por religión, por nacionalidad, por el color de la piel, por la clase social…

En mi entrada sobre el videojuego de Stellaris hablábamos de lo complicado que es para la humanidad romper con el Estado nación y las dificultades que existen para crear realmente un planeta unido. Apuntábamos que una amenaza exterior podría ser uno de los pocos alicientes para dejar atrás las fronteras —otra posibilidad era algún experimento social exitoso demostrara en la práctica que la unidad es más positiva que la fragmentación actual—. Olvidábamos incluir la posibilidad de un Primer contacto inspirador, como se apunta en Contact, que no necesariamente sea amenazador. Sagan en ese sentido es muy optimista: En general el Primer contacto sacará lo mejor de la humanidad y nos hará avanzar, incluso aunque las fuerzas estatales se conviertan en un freno temeroso, manipulador y conservador (como veremos que sucede finalmente en el libro). La ciencia se convertirá en el motor de avance y éste será imparable.

Ciencia y religión

— Usted no se refiere a Dios como una hopótesis. Como cree haber encontrado la verdad, yo me permito señalarle que quizá no ha tomado en cuenta una o dos cosas. Pero si me lo pregunta, le contesto con la mayor serenidad: no estoy segura de tener razón.
— Siempre pensé que un agnóstico es un ateo sin el coraje de sus convicciones.

Ellie conversando con Palmer Joss

Contact sobre todo usa la excusa del Primer contacto para presentar las ideas de Sagan sobre la ciencia y la religión. Y lo hace a través de la relación de Ellie con el religioso Palmer Joss. Comienzan con una creciente beligerancia mutua, para ir avanzando hacia un respeto mutuo. Finalmente Ellie, sin desechar sus planteamientos científicos, abrirá la puerta a creer en un creador, en un dios, precisamente a raíz del contacto con los veganos y el misterio del número pi.

Y es que muchísimos científicos son religiosos. Pocos se declaran abiertamente ateos. Una buena parte dicen ser agnósticos (la propia Ellie), al considerar que su rechazo a Dios es simplemente por la ausencia de pruebas de ello. Como Fiedrich Engels señalaba: «¿Qué es el agnosticismo si no un materialismo [ateísmo] vergonzante? La concepción agnóstica de la naturaleza es enteramente materialista. Todo el mundo natural está regido por leyes y excluye en absoluto toda influencia exterior. Pero nosotros, añade cautamente el agnóstico, no estamos en condiciones de poder probar o refutar la existencia de un ser supremo fuera del mundo por nosotros conocido.» El filósofo argentino Mario Bunge da una explicación a esta paradoja: «Es probable que un agnóstico sea un ateo avergonzado, temeroso de estar equivocado, de ser acusado de dogmatismo o discriminado».

Lo cierto es que los científicos en general siempre han sido muy conciliadores con las creencias religiosas. A pesar del maltrato que la religión ha dado históricamente a la ciencia. Muchos científicos, por ejemplo, han sido y son profundamente creyentes. Y, aunque a medida que ha avanzado la ciencia nunca se ha demostrado, ni se demostrará, la más mínima intervención sobrenatural en la naturaleza, el misticismo nunca ha sido del todo desterrado. Ciertamente, los propios científicos, como individuos que viven en la sociedad y que tienen ideología, juicios y prejuicios, son en gran parte responsables de ello.

El papel de la religión

La religión tradicionalmente ha tenido —y sigue teniendo— tres funciones esenciales:

  1. Dar una explicación satisfactoria y sencilla a fenómenos que el desarrollo científico del momento no puede explicar o explica parcialmente y con mucha complejidad.
  2. Recapitular, organizar e impulsar una ética y una moral que ayude a mantener el orden social existente.
  3. Ofrecer un consuelo a los sufrimientos, dolores y temores de los humanos que la vida material no es capaz de ofrecer.

Mientras las creencias religiosas tengan una razón objetiva para continuar existiendo, éstas no desaparecerán. Realmente, de los tres puntos enumerados, el punto más fuerte y el que garantiza un futuro más solido para la religión es el punto tres. Para millones de personas, la vida es un valle de lágrimas, sufrimiento, temor, injusticias… Para muchas de estas personas, sólo la religión les puede ofrecer una compensación a tanto esfuerzo y sufrimiento, la promesa de una vida mejor… después de la muerte.

Hasta los científicos albergan miedos y temores sobre la muerte y el más allá. A parte de que se han criado y educado en una sociedad concreta, con tradiciones y creencias concretas. Sin olvidar que la propia conciencia humana suele ser muy conservadora y va por detrás de los acontecimientos. Al final las creencias religiosas descansan sobre milenios de cultura y superstición, un bagaje que no puede suprimirse por decreto.

¿Necesita el universo un creador?

Lo curioso es cuando la propia ciencia deja las puertas abiertas a la existencia de Dios. La mecánica cuántica resucitó el idealismo filosófico dentro de la ciencia cuando el materialismo parecía haber triunfado definitivamente. Y la teoría del Big-Bang abrió la puerta a la necesidad de un Dios creador. Otros campos donde aún no hay suficiente información, como en el origen de la vida, es otro clásico coladero de misticismo religioso.

Hablando del Big Bang, éste parece necesitar algo que provocara la conocida como Gran Explosión. Stephen Hawking, defensor del Big Bang, insistía no obstante en que no era necesario un Creador del Universo incluso en la teoría del Big Bang:

No puedes alcanzar un momento antes del Big Bang porque no hay tiempo anterior al Big Bang [el tiempo se creo en el Big Bang]. Finalmente encontramos algo que no tiene una causa porque no hay tiempo para que exista una causa. Para mí, esto significa que no hay posibilidad de un creador porque no hay tiempo para que haya existido un creador.

Stephen Hawking, Breves respuestas a las grandes preguntas

Es decir, para Hawking, el Universo se creó espontáneamente desde la nada, lo cual no convence a muchos otros científicos.

En todo caso, no podemos olvidar que el punto central sobre el que descansa la teoría del Big Bang, la llamada singularidad, aún no está correctamente explicado por la ciencia. Para explicar la singularidad necesitamos una ley que unifique la relatividad general de Einstein (que explica la gravedad), con la mecánica cuántica y esa ley aún no se conoce. Así que, cuando finalmente se pueda explicar una singularidad, puede que comprendamos realmente el origen el universo, cómo se creo, o si se creo, porque el universo podría tener una historia cíclica, por ejemplo, o existir en un estado constante de cambio y movimiento. En estos casos, no necesitaría de ningún tipo de creador.

La desconfianza en la ciencia

— Cuando los científicos nos cuenten el contenido, ¿nos dirán toda la verdad? ¿O guardarán algo porque suponen que no podemos entenderlo, o porque no se ajusta a lo que ellos creen? ¿No son éstas las personas que nos enseñaron como aniquilarnos? Yo les digo, mis amigos, que la ciencia es demasiado importante como para dejarla en manos de los científicos.

Palmer Joss en una comparecencia televisiva en Contact.

Valoro, y mucho, los esfuerzos que los divulgadores científicos hacen para explicar la ciencia. Vivimos en una sociedad en la que el bombardeo místico es constante. El sistema educativo tiene muchos defectos. La alienación hace el resto: las presiones de la vida cotidiana, largas jornadas laborales, el agotamiento físico y mental, el déficit de tiempo libre… Es más sencillo aferrarse a la superstición milenaria que a la innovación científica. Y los gurús de lo paranormal saben emplear muy bien la industria del entretenimiento y se apoyan tanto en los temores de la gente, como en la desconfianza que mucha gente tiene ante la ciencia.

Mucha de esa desconfianza es inmerecida. Los científicos que trabajan para corporaciones contaminantes, para la industria bélica o para las farmacéuticas mayoritariamente lo hacen como trabajadores, para ganarse el pan de cada día. Lamentablemente trabajar de científico está bastante reñido con la estabilidad laboral y el reconocimiento social. Desde luego nuestra sociedad ha utilizado la ciencia para destruir y matar. ¡Pero no sólo ha usado así la ciencia!

En todo caso, vendrá de la ciencia la solución a la mayoría de los problemas que sufre la humanidad. Igual que si hemos llegado hasta aquí es gracias a la ciencia. Aun hay mucha gente temerosa de enojar al dios equivocado y que éste nos castigue con una sequía o con una enfermedad incurable. Una educación científica, así como la labor de los divulgadores científicos sigue siendo esencial. Porque una sociedad más científica será una sociedad más culta, más formada y más crítica. Y por tanto, más preparada para terminar con las lacras que ponen en riesgo nuestra existencia.

¿Y tú qué opinas de todo esto? ¿Has leído Contact? ¿Qué te pareció?


cubierta de Contact
cubierta de Contact

Ficha del libro:

Contacto

  • Autor: Carl Sagan
  • Título original: Contact
  • Fecha de publicación: 1985
  • En España: Ediciones B. ISBN 9788417347024
  • Premio Locus a la mejor primera novela en 1986

2 comentarios en «Contact, la novela de Carl Sagan»

  1. La novela de Sagan es interesante, pero trata un tema muy trillado en la ciencia-ficción, en el que es imposible presentar novedades. El posible primer contacto se ha contado tantas veces y de tantas formas, que ya no sorprende. Sagan copia aquí el estilo de Clarke, y su tema (muy popular en la ciencia-ficción) del mesianismo alienígena; el de unos seres que vendrán de los cielos para salvar nuestras almas (o nuestra civilización) de los pecados y maldades intrínsecas a la Humanidad. Algo poco creíble, si nos fijamos en la biología, ya que si algo sabemos de los seres vivos es que compiten (despiadadamente) por los recursos de su entorno, y más en animales sociales como las hormigas, las abejas, los grandes simios, o los propios humanos; es más, sabemos que los animales más inteligentes son los depredadores, los más agresivos, no los más pacíficos (que suelen ser los herbívoros), condenados a ser las presas. Por lo tanto, cualquier especie inteligente ha evolucionado de formas de vida depredadoras y agresivas, y su comportamiento (aunque domesticado por la civlización), en el fondo, no puede dejar de responder a esos estímulos, ya que si no, serían una especie extinta. Por eso, todos estos ejercicios de bondadosos seres del espacio exterior no dejan de ser vistos con escepticismo…al menos por mi.

  2. Es una buena novela, pero prefiero la película sobre el libro, en Contacto se hace uso de los agujeros de gusano por consejo de Kip Thorn un Astrofísico amigo de Carl Sagan. (Hoy premio nobel por la deteccion de ondas gravitatorias) Esta colaboración inicio un estudio de los agujeros de gusano y las posibilidades de emplearlos como atajos en el espacio y el tiempo. Esto es para mi la consecuencia más importante que dejó la novela.

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